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‘Fosfoyesos, medias verdades y radioactividad. A propósito del proyecto de recuperación de las balsas de fosfoyesos’. Artículo de Choco Tóxico

Artículo original en Choco Tóxico
El pasado 30 de noviembre, a bombo y platillo, se anunció, en rueda de prensa celebrada en la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en Huelva, que el proyecto de recuperación de las balsas se pondrá en marcha en 2011 . El anuncio lo llevaron a cabo el Consejero de Medio Ambiente, Juan José Díaz Trillo y el Director General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, con la presencia de Dª María José Martínez Sánchez, miembro del Grupo de Investigación de Contaminación de Suelos de la Universidad de Murcia, que forma parte del comité de expertos, junto con miembros de las Universidades de Huelva y Sevilla, que han colaborado con la empresa pública Tragsatec en la confección del proyecto de recuperación y en la realización de los estudios preliminares.

Presentación en sociedad de los resultados del proyecto piloto de recuperación de las balsas de fosfoyesos.


Lo que quisieron trasladar a lo opinión pública consta en recogido en las siguientes noticias aparecidas en la prensa del día siguiente:

Odiel Información: El MARM y la Junta de Andalucía presentan la propuesta de recuperación y regeneración de las zonas afectadas por los vertidos de fosfoyesos de la empresa Fertiberia
Agencia EFE: Proponen cubrir las balsas de fosfoyesos en Huelva para restaurar la zona

De las anteriores noticias quiero resaltar los siguientes aspectos:

- Duración estimada de las labores de recuperación de las balsas.
Según El Pais, el Consejero Díaz Trillo manifestó a este respecto que “No podemos frustrar a los ciudadanos con calendarios”.

El Huelva Información recoge que Días Trillo “especificó que se trata de un plan “a medio o largo plazo” y que, aunque los vertidos a las marismas del Tinto comenzaron en 1967, “no tardaremos tanto en recuperar las balsas”.

En resumen, que para no frustrarnos, las labores de recuperación van a tener una duración que va desde 1 a 43 años. Mayor inconcreción no cabe. ¡Qué frustración!.

- Garantía de las obras de recuperación.
Según recoge la noticia del Huelva Información, la profesora de la Universidad de Murcia manifestó que la recuperación propuesta representa una “solución permanente, ya que dentro de 300 años, a lo sumo, no quedarán contaminantes en las balsas”.

Mira, es tranquilizador.

300 años pasan como si nada. Le dejaré un post it a mi reencarnación puesto en la nevera para que me lo recuerde.

Pero hay algo que no se recoge en ninguna de las anteriores noticias, pero sí en la redactada por la agencia Europa Press (”Proyecto piloto contra los efectos de los vertidos de fosfoyesos de Fertiberia”), que constituye el verdadero problema en cuanto a la garantía de las obras de recuperación. En concreto la información surge cuando, preguntada la profesora Martínez sobre las valoraciones de asociaciones ecologistas que lamentan que “se tapen” los residuos, responde que “no se tapan, se tratan” por lo que ha garantizado que incluso se ha valorado la efectividad del tratamiento “en 100 y 300 años”, por lo que se aboga por “una solución permanente”.

Así pues, lo manifestado por la profesora está en franca contradicción con el mensaje tranquilizador del consejero de Medio Ambiente que, según la misma noticia, ha  destacado que “no se va a permitir que se traslade un problema ambiental de una generación a otra”, apostando por la seguridad, ya que como ha reiterado el director general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, “primero están las personas”.

El político nos dice que tranquilos, que esta recuperación es para siempre, permanente, eterna, ninguna generación futura se acordará que existen esos fosfoyesos junto a la desembocadura del río Tinto y, por otro lado, la profesora nos garantiza únicamente una eficacia de la obra de entre 100 y 300 años. Así que no les arriendo las ganancias a los onubenses de dentro de 100 años, que otra vez se van a tener que ver las caras con las dichosas y malhadadas balsas.

En definitiva, de solución permanente nada de nada. Más bien se trata de una solución temporal de entre 100 a 300 años, que lo que traerá consigo será un problema al que permanentemente los onubenses del futuro tendrán que dedicarse a mitigar. Qué clase de solución permanente es esta que lo que va a crear es un problema de mantenimiento permanente, un problema perpetuo para las generaciones futuras.

La recuperación de las balsas, tal como la entiende el Ministerio y la Consejería de Medio Ambiente, no elimina el problema, pues al coste inicial de las obras de recuperación habrá que sumar los costes permanentes de mantenimiento de la capa de cubrición superficial de las balsas, de la barrera activa y filtros de drenaje a que se refiere el estudio medioambiental, para evitar que la contaminación llegue a la ría, etc., generación tras generación, con lo que a la larga, ya que el problema va a permanecer, parece que por siglos, pues los fosfoyesos no se van a volatilizar sino que siempre van a estar debajo de la capa de tierra, en términos acumulativos de costes de mantenimiento, la recuperación propuesta se presenta como la solución más cara tanto económica como socialmente.

No obstante, todo lo anterior, siendo grave, es solo la punta del iceberg. La parte que los políticos nos han querido enseñar. Los problemas impresentables en sociedad han quedado ocultos tras la oscuridad de los informes técnicos.

El Informe en cuestión se llama “Servicio para la recuperación de las balsas de fosfoyesos en las marismas de Huelva. Fase de diagnóstico y propuesta de regeneración”. Lo podéis encontrar en la web del Ministerio de Medio Ambiente, dividido en cuatro pdfs (para leerlos pincha aqui). Me interesa centrarme en el anexo V, llamado “Proyecto Piloto”, el cual está a su vez dividido en otros cinco anexos. El anexo V, denominado “Diseño del plan de monitorización y resultados”, está divido a su vez en dos informes: el  V.II “Primeros resultados de elementos no radiactivos”, que es el que ha realizado la Universidad de Murcia y cuyos resultados son los que nos han vendido en rueda de prensa y el V.III “Primeros resultados de elementos radiactivos”, que es el realizado por los profesores de las Universidades de Sevilla y Huelva, y del que no se ha dicho ni mu en la rueda de prensa del pasado 30 de noviembre.

En este informe es donde a mi entender está el verdadero tomate.

Antes de proseguir, se hace preciso realizar una breve descripción de en qué han consistido las actuaciones de monitorización llevadas a cabo en una pequeña parcela de las balsas de fosfoyesos lindante con la marisma y el río Tinto.

• Se han delimitado dos parcelas en la llamada “zona de borde” en un punto entre las balsas y la orilla del río Tinto. Una de las parcelas ha sido de control, sin realizar ningún tipo de tratamiento sobre ella y la otra, la denominada parcela piloto, en la que se han aplicado los tratamientos estudiados.
• Se ha construido una barrera reactiva permeable que ha actuado como celda reactiva para el efluente de la balsa, al objeto de que los elementos disueltos se fijen en las gravas. Esa barrera reactiva permeable consisten en unas zanjas excavadas en el terreno de la parcela piloto en la zona de borde que han sido rellenadas con gravas ricas en carbonato cálcico (CaCO3) y aditivos.
• Se ha instalado un tecnosol (suelo modificado) en la zona de aguas arriba de la barrera reactiva permeable al objeto de estabilizar y sellar el terreno en esa zona y se ha colocado una cobertura de sellado en la zona de aguas abajo de la barrera reactiva permeable.
• Se han instalado piezómetros para la recogida de muestras de líquido en la parcela de control y en la parcela piloto.

En la siguiente fotografía se aprecia el esquema de la monitorización.

Los elementos con la denominación BP son los distintos piezómetros y los que aparecen como B1 y B2 indican las celdas reactivas. (pág. 3 del Anexo V.III -que se corresponde con la 108 del pdf)

En el referido anexo V.III “Primeros resultados de elementos radiactivos”se viene a afirmar, sin rodeos, que en relación con los elementos radiactivos presentes en los fosfoyeos “no va a ser posible realizar ningún tipo de afirmación totalmente concluyente sobre la efectividad de las barreras reactivas permeables colocada en la zona (…) Un estudio esencial para poder hablar de la efectividad de las barreras instaladas, es comprobar que su efectividad permanece constante a lo largo del tiempo, y que ésta no es afectada por efectos de saturación. Desafortunadamente, este estudio requiere de un tiempo de realización que se sale fuera del marco del proyecto. (pág 7, del Anexo V.III, que se corresponde con la pág. 111 del pdf). Nada de esto ha sido informado a los medios de comunicación en la rueda de prensa del pasado 30 de noviembre.

En definitiva, que así como las barreras en que consistente la recuperación de las balsas, dentro de trescientos años dejará libre a las mismas de contaminantes no radiactivos, de los radiactivos na nai de la china, pues ni tan siquiera se sabe si respecto a los mismos es efectivo el proyecto de recuperación propuesto. Pero de esta chorrada para que nos van a informar, si se trata de un detalle sin importancia.

Ahí no queda la cosa.

Examinad el cuadro que figura en la pág. 12 del citado anexo, en la que he resaltado en rojo aquellos resultados que destacan por las desorbitadas magnitudes obtenidas.

Para los que no recuerden las clases de química del instituto, U es el símbolo del Uranio, Th es Torio y P Polonio y el numerito que aparece arriba el número de electrones del elemento en cuentión.

Así resulta que, mientras el  valor de concentración de uranio 238 encontrado en el Rio Tinto es de 20 micro beqerelios por litro (mBq/l), en el piezómetro BP9 se han encontrado valores de 4855 mBq/l y en piezómetro BP14 de 405 mBq/l. En la muestra tomada del agua concentrada en la parcela piloto B2 (SB2) se han encontrado valores de Uranio 238 de 43.320 mBq/l (sí, cuarenta y tres mil), mientras que en agua del mar solo se han detectado 40 y en el río Tinto 20. En esa misma parcela se han encontrado en la misma muestra de la parcela B2, valores de Uranio 235 de 3935 mientras que en el agua del mar y del río Tinto no se han encontrado valores de variación, y de Uranio 234, valores de mBq/l de 42.590 (cuarente y dos mil) y de Polonio 210, 33.268 mBq/l  (treinta y tres mil) mientras que lo detectado en el aguan del mar es 1 y en el río Tinto 2.

Piezómetro BP9 y celda reactiva.

¿Cuántos años se han llevado tanto las empresas responsables de los vertidos, Foret y Fertiberia, y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía (y sus palmeros, que es un género humano que merodea al poder, ya sean político, económico o sindical) negando sistemáticamente la radiactividad, muy por encima de la natural, de la que estaban contaminados los fosfoyesos? ¿Dónde están ahora? Pues siguen estando, pero para no tener que admitir su reincidente desinformación, ahora han tomado la postura de no dar publicidad a los preocupantes valores obtenidos por los estudios oficiales. Pura táctica de la avestruz. Si no se conocen, no existen.

En la pág 12 del Anexo V.III, por sus autores se indica que “los valores de concentración de actividad encontrados para todos los radionucleidos analizados en la muestra SB2 (isótopos de uranio y 210Po), coinciden con los encontrados para otras salidas de borde ubicadas en los márgenes de la superficie ocupada por los fosfoyesos, lo que indica que dichas aguas provienen, no de la parcela tratada, sino muy probablemente de la parcela control que se encuentra justo al lado”.

En román paladino, que los referidos radionucleidos provienen de lixiviados que rezuman de la parcela no tratada (parcela de control). Es decir, por cualquier parte de las balsas hacia la marisma.
Además, según consta en la misma pág. 12 del referido informe de las universidades de Sevilla y Huelva “parece estar produciéndose algún tipo de contaminación “cruzada” proveniente de los alrededores (marisma contaminada previamente o aguas de lixiviación procedentes de las balsas de yesos), ya que en la muestra BP14 los niveles de Po 210 aumentan en un factor 20 en relación con los encontrados en las muestras recogidas de los piezómetros ubicados entre los diferentes materiales filtrantes”.(pag 12).
Pero el festival radiactivo prosigue.

En el apartado de las conclusiones el informe viene a decir que:

“Los datos de radiactividad obtenidos en las distintas aguas tomadas para el estudio del funcionamiento de la barrera reactiva permeable 2, indican que están pasando por dicha barrera aguas procedentes de los lixiviados de las balsas, y que la barrera parece ser, además, efectiva en la retención de radionucleidos. Sin embargo, se han detectado niveles de radiactividad sensiblemente más elevados en las aguas del piezómetro más alejado de dicha barrera, lo que indica que se está produciendo algún tipo de contaminación “cruzada” procedente de los alrededores (marisma contaminada previamente, o aguas de lixiviación procedentes de las balsas de yesos), cuyo origen habría que estudiar” (ver pág 13)

Otro mito interesadamente difundido por la industria y la Junta de Andalucía, sección medioambiental, que se va al traste: la supuesta estanqueidad de las balsas de fosfoyesos. De estanqueidad nada de nada, por las barreras puestas en la parcela piloto “están pasando aguas procedentes de los lixiviados de las balsas”.

Pero más preocupante aun es el hecho de haberse detectado lo que en el estudio se denomina “contaminación cruzada”, pues se concluye que debe proceder de “la marisma contaminada previamente” o de las “aguas de lixiviación procedentes de las balsas de fosfoyesos”. Se considera, pues, acreditado con el informe la alta contaminación radiactiva de la marisma y la existencia de lixiviados altamente contaminados radiactivamente.

Ni me voy a preocupar en buscar las veces que se ha pretendido humillar y ningunear, por la industria química onubense, a las organizaciones ecologistas que denunciaban con sus estudios la contaminación radiactiva de las balsas, porque se ha tratado de una campaña sistemática de desprestigio. ¿Qué dirán ahora respecto a un estudio serio realizado por las universidades de Sevilla y Huelva -si, la misma que está patrocinada por Cepsa, Atlantic Copper y AIQB, lo que otorga mayor valor si cabe a los resultados obtenidos-, a instancia de la empresa pública Tragsatec, por encargo de la propia Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente? ¿También mienten? ¿También se equivocan?

Se acabó la partida. Lo malo es que se ha terminado cuando ya todo el daño está hecho.

Dice la profesora de Murcia que la contaminación por elementos no radiactivos (metales pesados, fosfatos, floruros y cia) tardará unos 300 años en desaparecer, ¿Cuánto tardará en desaparecer, sin embargo, la contaminación radiactiva, teniendo en cuenta que la vida media (el periodo de desintegración) del Uranio 235 es de 7,038 · 108 años cuya presencia se ha detectado tanto en el interior de la marisma como en las aguas de lixiviación?

El informe concluye (pag. 14) que lo “más importante, es la realización de un estudio  temporal a largo plazo (monitorizando los niveles de radiactividad de las aguas muestreadas de los diferentes piezómetros) con el objeto de verificar la efectividad de las barreras reactivas permeables con el tiempo,  pudiendo determinarse, de esta manera, la durabilidad de las celdas reactivas colocadas (tiempo transcurrido hasta su saturación)”.

Sin embargo, ese estudio a largo plazo no se va realizar, ya nos los anticipaban, como hemos leído, los propios redactores del mismo en la pág. 7 de su informe, cuando textualmente expresaban que Desafortunadamente, este estudio requiere de un tiempo de realización que se sale fuera del marco del proyecto.

El estudio a largo plazo de la efectividad de las barreras propuestas frente a la contaminación radioactiva  no se va a realizar y, por tanto, las obras de recuperación de las balsas se van a realizar en falso, sin saber si la contaminación radiactiva va a permanecer allí o no durante siglos.

Pero la prisa es mucha, hay que ponerse medallas ante la ciudadanía, aunque sean radiactivas.

Por cierto, alguien me puede de decir si ha encontrado los conceptos de “transparencia”, “información” y “participación” de los ciudadanos. El Sr. Díaz Trillo los ha perdido y se ha quedado sin eje de su política medioambiental. La pérdida ha debido producirse en el algún momento de entre los transcurridos entre el 8 de agosto de 2010 y el 30 de noviembre. Qué pena. El 8 de agosto lleno de orgullo, en Cádiz, anunciaba que en esto del proyecto piloto para la recuperación de las balsas de fosfoyesos la “guía en la recuperación de estos terrenos” sería “la transparencia, la información y la participación (…) ejes de una buena política ambiental” (europa press, pincha aquí) y el 30 de noviembre, como ya había perdido los conceptos, ha dejado de informar a los ciudadanos de lo más esencial de lo descubierto con el proyecto piloto: las altas cotas de radioactividad de las balsas y de que no se tiene ni las más remota idea por parte de los científicos si las barreras diseñadas servirán o no para algo a los efectos de contener la radiación.

Por último, no quiero dejar pasar la ocasión de traer a colación dos circunstancias no previstas ni estudiadas a lo largo del proyecto de recuperación:

- La recuperación proyectada va a generar un problema de titularidad futura sobre los terrenos resultantes, ya que hoy son de titularidad estatal, en tanto que las balsas se sitúan sobre marismas costeras catalogadas por la Ley de Costas como integrantes del Dominio Público Marítimo Terrestre. Pero, si tras la recuperación, las balsas acaban siendo monte, parque o lo que quiera en que se conviertan, ya su naturaleza dejaría de ser marisma y, por ende, tampoco serían ya dominio Público Marítimo Terrestre, pasando de este modo a convertirse en simple suelo de titularidad municipal al estar enclavado en el término municipal de Huelva y, por tanto, sujeto a planeamiento urbanístico. A todo esto, dónde esta el Ayuntamiento. ¿Sabéis si está cerrado por reformas, de vacaciones, de huelga quizá?

- Por último, el estudio de recuperación no contempla la valoración que sobre el proyecto pueda representar el riego de terremotos, al tratarse de unos terrenos enclavados en una zona sísmicamente muy activa, y la influencia que ello pueda tener en las obras de recuperación para evitar, en caso de ocurrir, la fuga de sustancias contaminantes a la ría por la rotura o agrietamiento de los taludes, tratamiento superficial o filtros.



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4 comentarios en ‘Fosfoyesos, medias verdades y radioactividad. A propósito del proyecto de recuperación de las balsas de fosfoyesos’. Artículo de Choco Tóxico

  • Nieves

    Es difícil explicarlo más claro.
    Se agradecen estos comentarios críticos y fundamentados; aportan buenos argumentos a personas que como yo sabemos que nos están metiendo trolas, aunque no sabríamos explicar bien por dónde.
    Con esto podré dejar calladito a más de uno… jejejeje

  • Teodoro lara

    Estimados señores:
    ¿Existen concentraciones de fosfoyesos en Huelva que no tengan carga radiactiva y por lo tanto se puedan reciclar?
    En caso afirmativo, tenemos una solución y contactaría con ustedes.
    Saludos cordiales

  • Rafael

    El fosfoyeso tiene menos radiactividad que el granito, y si este se pone en las cocinas… En el resto de Europa se emplea en paredes, techos, agricultura, carreteras, cementeras, papeleras…. pero en España se trataba de asfixiar a las industrias y se creo la falsa alarma de la radiactividad para impedir cualquier salida comercial y así originar que se llenara el apilamiento que hubiera sido un alamcén relé. De modo que si quieres reciclarlo tendrás que pedir permiso a quienes dijeron que era muy radiactivo y ahora proponen reutilizarlo y/o enviarlo a las minas. Fíjate, te puedo mostrar fotos de personas deteniendo a los camioneros que transportaban fosfoyeso a las marismas (por cierto, ya veremos que ocurre con estos terrenos ahora) poniéndose trajes blancos y máscaras, ahora te los puedo mostrar diciendo que se pueden transportar sin ningún peligro a otros lugares. En caso de que fuera para emplearlo en otros sitios, en Marruecos tiran al mar entre 10-20 veces más de lo que se producía en Huelva, aparte lo encontrarás en Bélgica, Polonia, Lituania, Finlandia, Grecia, Francia, EEUU… bueno, espero haber contestado tu pregunta, ahora me gustaría saber donde piensas emplearlo.

  • Rafael

    Nota: Se me olvidó comentar que en China lo venden incluso envasado en sacos y Big-Bag.