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El origen del Pueblo ROM - CREARC

17/Febrero/2006 |

Hemos recibido dos publicaciones excelentes del profesor gitano Marcel Courthiade de la Universidad de París sobre el Pueblo Rom, esperamos con la publicación de estos artículos seguir aportando en el conocimiento, sensibilización y reconocimiento del Pueblo Rom.

EL ORIGEN DEL PUEBLO ROM: REALIDAD Y LEYENDA
Por MARCEL COURTHIADE

En contra de lo que pretenden la mayor parte de las publicaciones existentes, los primeros rrom que llegaron a Europa recordaban bien su origen hindú. En efecto, disponemos de algunos documentos de los siglos XV y XVI1 que lo atestiguan formalmente. Más tarde, un mitico origen egipcio2, más prestigioso y más “llevadero” en la época para la integración de los recién llegados en el mundo europeo entró en competencia con el auténtico origen hindú; con el tiempo aquél incluso suplantó a éste, hacia 1760 cuando el pastor transilvano Vályi István de Szathmar/ Satu Mare redescrubrió el origen hindú de los rrom, comparando, según la leyenda, el habla de los gitanos de Ráb, donde era predicator, con la lengua que hablaban tres estudiantes hindúes que conoció en Holanda. La verdad es que no Vályi István, sino un primo suyo, encontró a los hindúes en Leyden y que no la comparación de palabras, sino la interpretación equivocada del nombre del pueblo ceilanés, “singhala” en su idioma, como “tsingania”, puso el sacerdote reformado en la via de cotejar el origen de los rroms con India, reavivando el recuerdo de lo que dicián ellos mismos de su origen por el pasado. En apoyo de esta comparación, venía el hecho que el mundo filológico contemporaneo era muy interesado por India, en el momento cuando se descubría el parentesco entre el sanscrito y los idiomas clasicos europeos, el latín y el griego antiguo. No es excepcional en la istoria de las ciencias, que una impresión errada conduzca a conclusiones exactas. Después de este redescubrimiento, el origen hindú de los rrom ha estado oculto durante mucho tiempo, sin salir apenas de los círculos de sabios3, hasta la época de la amistad política entre la Yugoslavia de Tito y la India de Nehru, en el marco de los “Países no alineados”, época en la que esta información fue ampliamente difundida.

Kannauj: ciudad de origen de los rrom
Sin embargo, se han hecho muy pocos esfuerzos para precisar el punto de origen exacto del éxodo del pueblo rrom y de las causas del mismo, hasta la aproximación propuesta muy recientemente por el profesor Eric Meyer de París, entre este evento y un texto del cronista árabe Al-‘Utbi (961-1040 aprox.). En realidad, una relación entre las razzias efectuadas en la India por el terrible Mahmud de Ghazni y el éxodo de los rrom había sido ya presentida por investigadores rrom como Rajko Djurić4 y Ian Hancock5, pero apoyándose en crónicas parciales que no mencionaban más que incursiones limitadas al noroeste de la India, sin poder precisar realmente el mecanismo de este éxodo.

A principios del siglo XI, Kannauj es la capital intelectual de la India del Norte
Por el contrario, un pasaje del “Libro de los Yamin”, de Al-‘Utbi, aunque brev, es mucho más explícito, puesto que habla de una incursión que se adentra bastante más lejos hacia el Este, hasta Kannauj, a 82 km al sudeste de Kanpur (en inglés, Cawnpore). A principios del siglo XI, Kannauj, situado no lejos de Lakhnau (en inglés “Lucknow”) y Agra, es la capital6 intelectual, cultural, espiritual y artística de la India del Norte. No sólo los brahmanes más eruditos dicen ser de Kannauj, sino que es una ciudad que alcanza cotas máximas en términos de lo que hoy llamamos democracia, tolerancia, derechos humanos, pacifismo e incluso ecumenismo. Pero en invierno de 1018-1019, un invasor venido de Ghazni, capital del Zabulistán (hoy in Afghanistán), hizo una incursión en Kannauj para capturar la población, famosa por su proyección cultural y artístico, y utilizarla para satisfacer su sueño de volver su cuidad en capital del mundo. No fue su primera incursión, pero las otras se habían limitado al Panjab y al Rajastán y el sultán saqueaba sólo las riquezas materiales y matando a todos los hombres. Esta vez avanza hasta Kannauj, que cuenta entonces con 53.000 habitantes, y el 21 de diciembre 10187 captura a toda la población, “ricos y pobres, blancos y morenos”, que venderá después “por familias enteras” a Ghazni (Texto de Al-‘Utbi). A continuación, Khorassan e partes de Irak8 “se encuentran llenos de esta población” (ibid. ).

? Qué es lo que nos empuja a acreditar el origen de los rom en esta invasión? Los puentos sigientes:
• la precisión “blancos y morenos” explicaría la variedad de colores de piel en losrrom de grupos diversos si, efectivamente la población de salida hubiera estado compuesta de ellos. En particular, había sin duda en Kannauj numerosos rjputs9 que eran alógenos de la población de base, pero elevados al nivel de los kshatrias por sus méritos, y podían constituir una parte “oscura” de la poblacion10 ;
• la captura de todas las clases sociales explica la facilidad con que los primeros rrom en Europa fueron introducidos junto a los más altos hombres de estado, reyes, emperadores, papas, etcétera… en la medida en que entre ellos había notables descendientes de Kannauj; como lo escrive Franois Vaux de Foletier, “la nobleza europea miraba a los Gitanos como a sus iguales, echados de su pais por una catástrofa”.
• esta variedad de origen social en la población deportada de Kannauj es también un factor determinante para explicar la vivacidad de la lengua rromaní hasta nuestros días, cerca de mil años después del exilio. La sociolingística ha observado, en efecto, que cuanto más heterogénea socialmente es una población exiliada, con más robustez se transmite su lengua en el tiempo;
• la unidad del lugar de partida explicaría la gran coherencia del elemento hindú de todos los dialectos rrom, puesto que las diferencias de habla se deben ante todo al vocabulario prestado de Europa, al contacto de las nuevas realidades, notablemente costumbristas (vestidos, alimentación), administrativas y técnicas — palabras como vacaciones, ayuntamiento, impresión, destornillador, sello, plancha, etcétera (sin hablar de la fauna y de la flora) . Este argumento elimina la hipótesis de un origen a partir de un simple “conglomerado de tribus ḍoms (o de otros grupos, cualquiera que sean). La unidad del lugar de partida explicaría la gran coherencia del elemento antiguo hindú común a todos los dialectos rromaníes de todas las partes del mundo. En efecto, esta base asiática (es decir, toda la materia lingistica hindú, persa, armenia e, incluso, griega en parte, puesto que la mayoría del elemento griego del romanó fue integrado en Asia Menor, a partir del hecho, de que en la época en que los rom atraversaron esta región no había turcos aújn, sino sólo griegos y armenios) no presenta más que una sola división dialectal, concerniente a una terminación verbal, mientras que las demás divisiones dialectales apareciaron más tarde, en suelo europeo. El origen de los rom como proveniente de una misma y única ciudad hindú, Kannauj, confírma los datos de la lingística.
• podia haber, sin embargo, cantidades de artistas ḍomba11 en Kannauj, como en todas las ciudades refinadas. Capital cultural y espiritual del país, la ciudad debió atraer a muchos artistas, entre los que los ḍomba eran numerosos. Pero cuando la población de Kannauj fue diseminada por Khorassan y regiones colindantes fueron sin duda los artistas ḍomba quienes impresionaron a los autóctonos, lo que explicaría la extensión del término ḍomba al conjunto de los recién llegados, que seria enseguida adoptado como endónimo (al lado de sínd que significa simplemente hindú, de ahí, quizá sinto );
• el hecho de que se trate de una población urbana explicaría la rareza de la profesiones agrícolas en los rrom hasta nuestros días;
• parece que a esta invasión escapó un grupo de refugiados que se dirigió hacia Benarés, de donde salieron de nuevo para instalarse cerca de Ranci (en inglés Ranchee ). Hablan el sadri, la lengua hindú con la que tenemos mejor comprensión mutua los hablantes de rromanó ;
• ocurre que los hablantes de sadri, cuando beben en las ceremonias, derraman todavía hoy en el suelo un poco de la bebida antes de consumirla, dicienco: “Para nuestros hermanos que el viento glacial llevó lejos de nosotros, más allá de las montañas”. Estos hermanos podrían bien ser los cautivos de Mahmud. En cualquier caso se impone un estudio que profundice en este grupo;
• la diosa tutelar de Kannauj era Kali, que mantiene una popularidad immensa en los rrom. El antiguo nombre de la ciudad, Kanyakubja, significa además “virgen jorobada”, apodo de una enferma devota de Krishna, a quien el dios le dio un cuerpo bello y sano porque ella le había unguido los pies con fervor; pero “virgen jorobada” también fue un epíteto de Durga, la diosa guerrera, forma particular ella misma de Kali (J. Gamonet).
• en cuanto la estancia en Khorassan, sugerida por el texto de Al-‘Utbi, ésta explicaría el importante número de vocabulario persa en romanó común, (unas 70 raíces, contra 900 indias y 220 griegas), puesto que el Khorassan es una región de lengua persa.

Apuntes de la historia de Kannauj desde la antigedad hasta la razzia de 1017-1018
Desde la más alta antigedad, Kannauj ha desempeñado en la historia un papel de primer plano. Ante todo, esta ciudad fue la papital de los pañcala 12 que, con los kurus, constituían hacia el año 1000 antes de nuestra era las dos principales tribus de la valle del Ganges. Su importancia dereció después hasta no ser más que una aldea hasta el siglo V de nuestra era, pero la recuperó en la época de los gupta tardíos, puesto que se convirtió en la capital de los maukhara que dominaban el norte del Ganges. Otros gupta tardíos, los puśyabuti, reinaban entonces en Sthneśvara (hoy Thneswar), pero el primero de ellos que conoció la celebridad fue Prabhkaravardhana, que tuvo dos hijos: Rjavardhana y Harśavardhana. Su hija, Rjyaśrī, se caso con Grahavarman, soberano de Kannauj.
Ahora bien, a principios del siglo VII, mientras que Rjavardhana lograba una victoria tras otra contra los Hunos, su padre, Prabhkaravardhana murió dejándole el trono de Thneswar. Fue entonces cuando, en 606, Devagupta, rey de Mlv, atacó Kannauj, y Grahavarman, murió asesinado por Śaśanka, rey de Bengala, y su esposa Rjyaśrī fue raptada13. Sus dos hermanos, Rja y Harśa se abocaron immediatamente a un combate sin piedad para salvarla, como relata Bṇa, escritor y poeta que vivió en la corte de Harśa y fue su historiógrafo. A la muerte de su marido, la joven Rjyaśrī (se habia casado a los 13 o 14 años), no se sometió al sacrificio del fuego, como lo había hecho su madre Yaśomatī. Se cree incluso que a continuación desempeño un papel político nada desdeñable, ya que acompañaba a Harśa en las audiencias de éste.
Fue ese año cuando, tras la abdicación de su hermano Rja, que se hizo asceta, Harśa subió al trono de Kannauj, como le había pedido la asemblea de la ciudad. Al parecer sólo aceptó al principio ser regente (tenia entonces 16 años), pero Kannauj se convertió en seguida en la capital de su reino. Se lanzó entonces a una serie de batallas que le aseguraron rápidamente una gran autoridad en todo el norte de la India y parece que sometió incluso a Nepal, Sind, y quizá Cachemira. En 620, sin embargo, fue derrotado por las fuerzas del Dekkan, dirigidas por el rey Ślukya Pulakesin II, pero esta batalla, aunque perdida, frenó la progresión de este último hacia el Sur, y la visión sobre todo de los miles de guerreros muertos en ambos campos trastornó las concepciones de Harśa, que renunció a la guerra para hacer prevalecer la negociación y las alianzas. Fue también en esta época cuando empezó a consagrarse a la creación literaria (teatro, esclaramente el autor de “Ratnvalī”, “Nagananda” y “Priadarśika”) y a la filosofía. Convocó en Prayag en 643 un concilio, que hoy calificaríamos de ecuménica, con el fin de facilitar el diálogo y reducir los conflictos entre las religiones.
A su muerte, el trono fue acaparado por un usurpador, pero la intervención del embajador de China restauró por un tiempo el heredero legítimo, sin impedir, no obstante, el desmantelamiento del verdadero imperio que había sabido constituir, tanto mediante la guerra como la negociación. Aunque su autoridad fue indiscutible durante sus 40 años de reinado, no parece que hubiera estado tentado de centralizar su estado. La ciudad de Kannauj conocío en su época un desarollo extraordinario que el viajero chino [Táng] Xuán Zng describe con entusiasmo: “se extendía sobre más de seis kilómetros a lo largo del Ganges u comprendía cien monasterios budistas y doscientos templos hinduistas”. De la época de Harśa no queda hoy en Kannauj más que un templo, llamado “Baba Gauri Śankar” – reconstruido por fin del seglo pasado.
Kannauj recobró certa importancia hacia 730, cuando su soberano de entonces, Yaśovarman, sometió a Magadha y a los gauda, y atacó Bengala, pero fue derrotado por Lalitditya, rey de Cachemira. Fue también la época en que una nueva potencia apareció en las orillas del Ganges: los gurjra, guerreros nómadas ancestros de los rjput y cuyas principales tribus erab los paramra, los chahumna, los solankī y, sobre todo, los pratīhra. Los gurjra ya son citados por primera vez en la época de Harśa, pero no se precisa información sobre ellos hasta finales del siglo VIII. Su estado se extendía hasta el Rajastan y constituía una fuerza capaz de poner en jaque a los árabes. Hacia el año 900, el soberano de Bengala, Dharmapala, derribó del trono de Kannauj a Indrajudha y puso en su lugatr a Cakrakudha, que fue derrocado a su vez, veinte años más tarde por Nagabadha II (800-833); Kannauj se convirtió entonces en la capital de los pratīhra.
Este pasaje no tiene ligadura directa con el exode de los proto-rrom, pero explica la importancia de Kannauj en la India antigua.

La razzia de Mahmud de Ghazni
El golpe fatal sufrido por la ciudad debió venir del extranjero, en la persona de Mahmud de Ghazni. El padre de Mahmud, Amir Sabuktigin, ostentaba el trono de Afganistán en 976: esclavo de origen, se había casado con la hija de Alptigin, mercenario turco al sueldo de los Samanides, que fue el fundador en 963 de la dinastía reinante en Ghazni. Hasta entonces, las intenciones de los musulmanes en la India no habían pasado apenas del Sind, gobernado por Yacub Ibn Las. Fue en las vísperas del año 1000 cuando la presíon se acrecentó en dirección al Este, pero si Jayapla Shhi (Jaipl), soberano del Panjab, resistió en 979 a Sabuktigin, la coalición tripartita de Lahore, Ajmir y Kannauj se rindió en 988 cerca de Lemgham; Jayapla tuvo que retirarse de Kabul y Sabuktigin continuó sus ataques en el Panjab y Rajastan, pero, sobre todo, eran en las tierras afganas las que le interesaban. Sus campañas fueron continuadas por su hijo Ismal, derrotado en 998 por su proprio hermano, el famoso Mahmud, que reinó a partir de ese año hasta 1030.
A partir de esa época se puede hablar de una verdadera influencia musulmana en el norte de la India. Es importante subrayar que Mahmud, además de Afganistan, heredó el Khorassan. A pesar de que el célebre déspota introdujo en su corte todo el refinamiento y la suntuosidad persas, propiciando las artes y las ciencias, esta munificiencia no llegó a seducir a todos los espíritus preclaros de la época, puesto que Firdusi y Al Biruni se alejaron de él, y Avicena rechazó su invitación. En efecto, el imperio de Ghazni, que se extendía desde el Caspio al Panjab, se apoyaba únicamente en una política de pillaje. Los ataques dirigidos contra los estados hindúes tenían como objetivo el aporte de riquezas, no la anexión de teritorios. El combate contra las divinidades paganas no era más que un pretexto para el saqueo de los templos hindúes, pero le otorgó a Mahmud una gran celebridad en el mundo musulmán.De 1001 a 1027, Mahmud lanzó 17 ataques contra la India. En 1001 desafió al ejército de Jayapla, que debió imolarse en una pira, dejando el trono a Anandapala, y saqueó Lahore. En 1004, sometió Multan, que sin embargo era ya musulmán, y al año siguiente, el Panjab; Soukhpala, nieto de Jayapla, fue capturado y se convirtió al Islam.
Mahmud se decidió a doblegar definitivamente a los estados hindúes bloqueándoles el acceso a Multan. La razzia de 1008 se enfrentó a la amplia coalición de los soberanos del Panjab, de Ujjain, de Gwalior, de Kannauj, de Kalanjr, de Delhi y de Azmir, que fue vencida sin embargo entre Undu y Pesawar. El anuncio de la muerte de Anandapla causó un pánico sin precedente entre los guerreros; Mahmud continuó sus ataques, sobre todo en las regiones ricas y en los templos: en 1010 contra Mathura, en 1014 contra Thaneswar, en 1017-1018 contra Kannauj y en 1024 contra Somnath.
La gran campaña de 1018 le reportó 53.000 prisioneros (vendidos cada uno entre 2 y 10 dirhams), 385 elefantes y carros enteros de oro, de rubíes, de perlas y de tesoros diversos, por un valor de tres miliones de dirhams, todo elle robado principalmente en los doscientos templos con que contaba la ciudad, lo que significa que las riquezas en materias preciosas alcanzaba un montante entre 6 y 28 veces superior al precio total de los 53.000 cautivos. Se puede suponer que Mahmud, tras la captura de estos prisioneros, en mayoría artistas y intelectualos, fue frustrado de constatar que no correspondían a lo que esperaba para animar su ciudad, pues que el arte de Kannauj no tenía nada en común con el arte islámico de Ghazni.
La dinastía de los Yamini (descendientes de Mahmud) se extinguió poco más de un siglo después de el.

El cronista Al’ Utbi
La vida de Mahmud de Ghazni es bien conocida hoy en día gracias al Libro de los Yamini, escrito por el cronista Abu Nars Al-‘Utbi, nacido en Raiy hacia 960 y criado con su tío en Khorassan. Tras la muerte de su tío, el joven Al-‘Utbi fue secretario del comendador del ejército de Khorassan (de 988 a 993), después de Subuktigin, soberano de Ghazni, y luego de su hijo Ismal, a quien convencería para abdicar en favor de su hermano, el sultán Mahmud.
En 999, este último habría enviado a Al-‘Utbi en embajada al Gharshistan, donde conseguiría convencer al soberano para que reconociera la autoridad del jefe de Ghazni. En 1021 terminó su Libro de los Yamini, a la gloria de Mahmud, lo que valió una función importante en Kandj Rustaq. Una querella con el visir hizo que fuera destituido; entró entonces al servicio de Mas’ud, hijo del sultán, y ahí perdemos su pista. Murió hacia 1030. Además del Libro de los Yamini (publicado en El Cairo en 1895), escribió probablemente otros libros, todos ellos perdidos.
En 1186, Abul Sharaf de Yabardican tradujo el Libro de los Yamini del árabe al persa para mostrar al soberano cómo la crueldad, la injusticia y la corrupción conducen a los reinos a su perdición. El título de la obra en persa es Kītab i Yamini y su lenguaje es mucho más legible que las formulaciones a menudo enigmáticas del original.

Kannauj hoy
Kannauj reaparece en la historia en 1539 a causa de la victoria de Sher Shah sobre Humayun. Hoy no queda de la poderosa capital hindú más que unas ruinas lúgubres. Kannauj cuenta con unos 60.000 habitantes, pero es un pueblo apenas conocido en la India de hoy más que por su producción de perfumes (empressa Ittar), exportados en todo el mundo. De la magnífica época de Harśa no quedan más que las ruinas de un templo hindúista, el Gauri Shankar, y algunos objetos en el museo arqueológico.

Dudas y razonamientos
Está claro que el descubrimiento del libro de Al ‘Utbi ha permitido que esclarecer un gran número de cuestiones, a las que la reflexión había ya aportado, sin embargo, algunos elementos de respuesta. Por exemplo, algunos autores habían hablado de numerosas olas sucesivas de salidas de la India, pero ningún elemento objectivo vino, hasta ese día, a apoyar esta suposición. Al contrario, el hecho de que el elemento asiático de la lengua rromaní sea de una homogeneidad extrema, sin una fuerte dialectización, con una gran estabilidad de las formas, indica que toda la población en origen de los rom provenía de una misma y única región de la India, sin duda bastante restringida geográficamente. Hoy no se quedan de la poderosa capital hindú más que algunas ruinas lúgubres, sobre todo el túmulo mayor llamado “Tila” donde se veen paredes de ladrillos cocidos remontandose a la epoca del exode.

El descubrimiento del libro de Al-‘Utbi ha permitido que esclarecer un gran número de cuestiones
Por otra parte, se sabe que ya no existe hoy en la India una población específica claramente emparentada con el pueblo rrom. Los múltiples grupos nómadas bautizados en la India como gypsies no tienen ningún parentesco o relación genética con los rrom. Su denominación viene de la policía colonial inglesa que los llamó gypsies en el siglo XIX por analogía con los gitanos de Gran Britaña y les aplicó las mismas reglementaciones discriminatorias que a éstos.
Más tarde, los investigadores europeos, creyendo que el nomadismo es un elemento constitutivo de la identidad rromaní, se han empeñado en comparar a los rrom con esas “tribus nómadas” sin encontrar verdaderos puntos comunes, y ello por el simple hecho de haber orientado su investigación de manera errónea a causa de sus prejuicios sobre los grupos de vida móvil, mientras que hoy en diá resulta verosímilque los ancestros hindúes de los rrom eran sedentarios, e incluso ciudadanos. La obstinación de los etnógrafos en buscar parientes de los rrom entre las poblaciones llamadas gypsies es sin duda una de las razones del retraso de las investigaciones en este campo.

Se sabe que ya no existe hoy en la India una población específica claramente emparentada con el pueblo rrom
Ademas, búscar entre los gipsies hindúes los ancestros - o los primos - de los rrom es tan absurdo como buscar entre los taxistas de Moscú los ancestros - o los primos - de los taxistas rusos de París: en los dos casos es la emigración la que ha dictado el nuevo perfil social. Aquí de nuevo el texto de Al-‘Utbi, al hablar de una población sedentaria, permite superar las semejanzas de especie entre rrom y gypsies de la India.
En cuanto a las afirmaciones sobre la pretendida similitud entre el rromanó y esta o aquella lengua hindú (más a menudo el panjabí y el rajastaní) no son más que instrumentos de nacionalistas hablantes de esas lenguas para aumentar artificialmente la cifra de la población considerada, pues ningún dato lingístico apoya esta pretendida similitud. Se puede formular de otra manera esta ausencia de relación específica diciendo que todos los hablantes de hindí, nepalí, panjabí, gujaratí, etcétera, están igualmente emparentados con el pueblo rromá. Una única lengua parece ser la excepción: el sadrí, hablado entre el norte de Ranchi y el sur de Bihar por una veintena de pueblos cuyos habitantes provendrían de Benarés o habrían venido antiguamente, huyendo de una región “un poco más al Norte”, dicen. Sin embargo, se deben emprender investigaciones sistemáticas para verificar o invalidar la impresión de comunicación y de intercomprensión más facíl entre los rrom y los hablantes de cualquier otra lengua hindú, pues hasta hoy no disponemos más que de testimonios bastante subjetivos aportados por vecinos de estas poblaciones y no de algún estudio serio.

Las leyendas
Está claro que a la vista de los documentos aquí expuestos concernientes al origen de los rrom, así como los escritos de Al-‘Utbi nos permiten cercarla en el contexto de diversas disciplinas de investigación, las múltiples leyendas traídas y llevadas desde el siglo XIX por relatos fundadores de etnogénesis míticas de los rrom no revisten más que un interés folclórico. Algunas son normalmente olvidadas bien pronto, como por ejemplo la del bohemio condenado a errar porque había forjado los clavos de la crucifixión. El anacronismo de una historia tal, su estructura misma, la relegan al rango de las leyendas que en realidad traducen simplemente una actitud específica de las iglesias que buscaban justificar las persecuciones contra los rrom, actitud comparable con la acusación global contra el pueblo judío de haber crucifícado a Cristo, ésta igualmente para justificar las persecuciones y el antisemitismo. Fabricar clavos es un crimen menor en comparación al deicidio, pero el hecho, mencionado en varias versiones, de haberlo hecho con conocimiento de causa implica una complicidad odiosa que no merece perdón y da libre curso a todas las persecuciones.
Otra leyenda cuyenta que una vieja bohemia salvó al niño Jesus escondiéndolo, en un lío de ropa cuando la masacro de los Santos Inocentes. En recompensa por esta buena acción, los bohemios tienen “el derecho de robar hasta cinco monedas al día sin que se considere un pecado”, cuenta el relato, arrinconado también por su carácter ingenuo en el campo de las elucubraciones piadosas, pero - conviene subrayar - menos racistas que la leyenda de los clavos de la crucifixión.
Hay también leyendas que se remontan más lejos aún en la historia, como la de los rrom descendientes de una mujer que Adán habría conocido antes que Eva, y que habría sido la madre de Tubal-Caín, el primer herrero. O, incluso antes aún, esa leyenda que circula todavía en Hungría y según la cual Dio había creado a Adán a los dos del barro, pero que la dio la vida a aquél con un soplo y a éste con un pedo, lo que explicaría que no es nada conveniente peerse en público entre los gitanos, porque les pueda recordar su origen. En realidad, tales cuentos deshonran mucho más quien los inventa y difunde que a los que son en ellos insultados.
Hay, en fin, una leyenda, no menos fantasiosa que las precedentes, que tiene sin embargo derecho de ciudadanía, casi como hipótesis científica, en numerosos libros.
La razón es, sin duda, que la historia de Irán es menos conocida en Europa que la historia de la cristianidad. Se trata del famoso cuento de Firdusi (de que hay una versión más prosaica y más islamista en el muy piadoso Hamza de Ispahan) y según el cual, Bahram Gur hizo venir en el siglo IV a 12.000 músicos luris de casa de su suegro con el fin de distraer a su pueblo; les confió a cada uno un saco de trigo, un buey y un asno ordenándoles trabajar la tierra por la mañana y tocar música por la noche. Un año mas tarde, los luris se habián comido el trigo y el buey, y fueron arrojados a los caminos del mundo con su asno y la maldición del soberano. De nuevo, esta leyenda habla mucho más de los prejuicios de quienes la acreditan que el desarrollo histórico de los hechos.

La leyenda egipcia
O bien los primeros rom comprendieron que le eras más ventajoso pasar por egipcios desterrados por los musulmanes o condenados a errar para expiar su apostasía, o bien algunos de ellos estuvieron realmente asentados en una de las múltiples regiones del Asia Menor o de Grecia (Modón en el Pelopóneso, por exemplo), llamadas “Pequeño Egipto” en razón de su prosperidad y su verdor. Muy pronto, las adivinadoras gitanas fueron llamadas aiguptissai “egipcias”, y el clero prohobió consultarles para saber la buenaventura.
Se sabe que el nombre de egipcio para designar a los gitanos no se limita a los Balcanes, sino que se encuentra también en Hungría bajo la forma de “pueblo del Faraon” y en Occidente para designar la rama atlántica del pueblo rrom (gypsy y gitano provienen ambos de egiptano ).
En los dos casos, el prestigio de Egipto y los relatos de persecuciones sufridas por los cristianos en ese país habrían alimentado un mejor fundamento a la leyenda egipcia que a la verdad hindú, y habrían favorecido la obte,ción de salvoconductos y cartas de recomendación de los príncipes y del Papa. Se puede hacer una comparación contemporánea entre los rom venido de Rumania a Occidente que se pretende refugiados bosnios, versión más “apropiada” que el origen real. Muchos pueblos en el curso de la historia han disimulado su identidad o han reconstruido su origen para obtener ventajas materiales o morales (compárense los mitos de los orígenes de numerosas naciones)
En realidad, la causa que ha hecho nombrar los rrom “egipcios”, además de una lectura errada de un versículo bíblico (Ezequiel XXX.23), es una amalgama con una verdadera población egipcia que habría llegado en el siglo IV a Asia Menor y a los Balcanes (se habla de 300.000 soldados, pero se sabe que los textos antiguos hinchan las cifras) y que había golpeado la imaginación de los campesinos bizantinos. Cuando los primeros rrom pasaron por la misma ruta, la etiqueta fue reacivada y apliucada a los recién llegados. Además, todas las regiones un poco fértiles (no sólo Modón/Methone, sino también muchas otras) se llamaban “Pequeño Egipto”, y como los rrom, por problemas de limpieza buscaban las praderas al borde de los ríos, los dos elementos se confortaron en uno al otro para consagrar esta etiqueta re egipcios.
En esas condiciones se comprende de qué manera la verdad sobre el origen de los rrom ha desaparecido de los escrichos, al menos durante un siglo y medio, hasta ser redicubierta por Vályi István.
Lo importante, ahora que la salida de la India está ampliamente aclarada, es desarollar las investigaciones sobre la coninuación de esta gran migración: en particular, cúando y cómo la población de Kannauj, conducida como esclavos al Khorassan y zonas limítrofes, se reagrupó para retomar la ruta hacia el Oeste, es decir, hacia Asia Menor y los Balcanes, dos vastas regiones que formaban parte a la sazón del imperio bizantino. Como la documentación histórica en persa, armenio y árabe es mucho más amplia de lo que se puede encontrar en la India (como es sabido, la memoria y no lo escrito constituye el pilar prestigioso de la cultura hindú), debería se relativamente fácil retrazar, sobre la base de documentos auténticos, esta segunda etapa de la historia de los rrom.
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NOTAS
1. Estos documentos fueron publicados en Informaciaqo lil n? 7-9 de 1992.
2. En realidad, un pueblo de origen egipcio había llegado a los Balcanes en el siglo IV (entre 306 y 338, según un documento de los archives del Vaticano descubierto por el historiador británico Hugh Pulton). Se trataba quizá de grupos cristianos coptos ( se sabe que la persecución contra los coptos alcanzó el paroxismo en 304). Es verosímil que los evgjits (aún llamados jevgs o ashkali) son los descendientes de aquella emigración, que influyó profundalente en la imaginación de los campesinos de los Balcanes, hasta tal punto que, por analogía, tomaron a los rrom llegados también a Europa por Asia Menor, por “nuevos egipcios”. La concentración de rrom en las regiones más propicias al comerció, llamadas a menudo “Pequeños Egiptos”, no ha hecho más que reforzar esta confusión, pero la confusión entre esa población y los rrom tiene fuente verdadera en un versículo bíblico (Ezequiel XXX.23), mal entendido.
3. Algunos escritores lo han mencionado, sin embargo, en diversas obras literarias desde el siglo XVIII, como Ion Budai-Deleanu en su Ţiganiada.
4. Rajko Djurić, Romi u Evroposkoj Književosti Beograd, 1996 (p. 9)
5. Ian Hancock, Siobhan Dowd y Rajko Djurić, The roads of the Roma Hatfield, 1998, (p. 15-16)
6. Kannauj alcanzó el apogeo de su esplendor bajo el reino de Harśa, en el siglo VII, pero el historiador Ian Kieniewicz escrive que, incluso tras su muerte en 647, “la prosperidad económica y el desarollo cultural no abandonaron esta ciudad, haciendo de ella la capital intelectual y espiritual oficiosa de la India del Norte” (Historia Indii p. 218)
7. El 8 de Shaban de 409 de la Hégira
8. Así como una región llamada Máwarráu-n Nahr, es decir la Transoxiana.
9. Antes de la conversión de Harśa a la non-violencia en 620, Kannauj había sido una potencia guerrera que como tal, había reclutado batallones de rajputs, terribles guerreros descendientes, como recuerda Eric Meyer, “de una parte de invasores de Asia central llegados con los Hunos en el siglo VI, y por otra parte de pueblos aborígenes de las zonas forestales de los márgenes del llano del Ganges”.
10. Es importante destacar que la expresión de piel “negra” dada por los Europeos a los rrom desde sus primeros contactos es algo que dice más de la mentalidad de los sedentarios que de la realidad objetiva: está claro que, entre los recién llegados, son los “negros”, los “visibles” los que chocan a las poblaciones. Los rrom de Polonia distinguen entre “rrom negros” y “rrom blancos” bajo un criterio de pertenencia a uno u otro grupo (de los llanos o de la montaña), pero en realidad no hay diferencia visible en el color de la piel.
11. Los ḍombas no eran en absoluto individuos “despreciables”. Tenemos, en efecto, textos como la Rjataranginī, del brahmana Kalhana, que habla de amistad de un principe de Cachemira y de un grupo de domba, lo que lleva a confiar altas funciones administrativas a su familia (River of Kings, trad. inglesa de Ranjit Sitaram Pandit, Nueva Delhi, Sahitya Academy, 1935)
12. Los sabios Aruni y Śvetaketu contribuyeron a la reputación de los pañcala.
13. Aparentemente por Śaśanka, pero los relatos son oscuros en este punto. Quienquiera que fuese, se sabe que asesinó Rajja, el hermano de Harśa, en un banquete de “reconciliación”.

Marcel Courthiade es el jefe de la Comisión Lingística de la Union Rromaní internacional y profesor de la Sección de Estudios de Romanó en la INALCO (Universidad de París).

dr Rajko Djurić, pres. del Rromani PEN-Club
dr Marcel Courthiade, prof. de lengua y civilización rromaníes al Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales (Univ. de París)
Seminario de Guatemala-City VIII-2002

FotoAficheUrosarioCrearc2006
En la esquina derecha Dalila Gómez el día 17 de febrero de 2006, durante la realización del evento de presentación de propuestas políticas de los grupos étnicos en la Universidad del Rosario en Bogotá.

La literatura rromaní

La palabra española ? gitano ? designa, según el contexto, tanto todo el pueblo rrom con sus tres ramas : los Rromés, los Sintés y los Kalés – lo que no es correcto, como sólo la tercera rama : los Kalés o Rromés ibéricos, llamados en otros tiempos “Gitanos” (del griego vulg. []giptanos), porque se creía que venían de Egipto. En realidad, este pueblo es de origen indio y los documentos más antiguos, hasta 1630, mencionan su origen indio. Sin embargo, bastante pronto dominó la idea que venían de Egipto, primero por confusión con una migración de Egiptos verdaderos hacia los Balcanes en el s. IV (los antepasados de los Ashkalis de hoy) y luego porque Egipto, en la Europa medieval, tenía más prestigio que la India : por tanto un supuesto origen egipciano daba a los Rromés un mejor ? pasaporte ? para acercarse a las cortes europeas y la leyenda egipciana ocultó en un siglo o dos el origen verdadero indio. Es mediante el estudio del idioma rromanó como se mostró de nuevo, en el s. XVIII, de donde venía el rromanó y, por consequencia, el pueblo rrom – dando la razón a los documentos antiguos. Las tres ramas del pueblo rrom son : los Kalés (o Kalorrés, como se llaman a si mismo – kalo significando ? negro ? en rromanó), que se acercan el millon en la península ibérica y Francia, los Sintés de los países germánicos, que pueden ser 300.000 o 400.000 y se llaman Sinti en alemán pero Manouches en francés, y por fin la mayoría de la población rromani de Europa : los diez millones de Rromés que se llaman a si mismo ? Rroma ?. Según las estadísticas de Mercator, entre 80 y 90% de los Rromés hablan el rromanó, unos 80.000 Sintés hablan una forma muy germanizada o italianizada de rromanó y los Kalés utilizan el caló, forma críptica de español o catalán con muchas palabras rromaníes incluidas.
Aunque este pueblo se menciona en las fuentes escritas, en las crónicas, obras literarias y otras a partir del siglo XIV, los Rromés han comenzado a escribir en su lengua propia y a crear su literatura nacional sólo muy recientemente : los primeros balbuceos datan de los años veinte del siglo pasado. No tenemos obras escritas de los Sintés en idioma materno (aparte de leyendas populares recogidas por out-siders) y los textos en caló, que se remontan al s. XIX no amplían más que unas cuantas páginas. La literatura nacional de los Rromés, cuyos comienzos han sido seguidos prontamente por tentativas en otros órdenes tanto del arte como de la pintura, la escultura, la composición musical y el teatro, es la expresión de una conciencia nacional emergente poco a poco hacia el final de los años sesenta del s. XX. En otros términos, la literatura verdadera ha iniciado su aparición desde el momento en que los Gitanos han comenzado a organizarse, a fundar sus asociaciones culturales y artísticas, extraídas, muy recientemente en ciertos países de Europa (República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Yugoslavia), de sus partidos políticos. Se trata, por tanto, de tentativas de identificación colectiva con una nación, identificación permanentemente acompañada tanto por las cuestiones fundamentales de la historicidad : ? de donde venimos ? ? quiénes somos ? ? a dónde vamos ? - como por un grado cada vez mayor de conciencia social y cultural y de aspiración al progreso social.
Como lo hemos mencionado más arriba, tales tentativas habían visto la luz con anterioridad, aparecidas por regla general en periodos de transición histórica, o bien acompañando acontecimientos que estimulaban la fe en la igualdad y el progreso social. Así nació, por ejemplo, la idea de una organización de Rromés en la Unión Soviética algunos años después de la revolución de octubre y, en 1925, se fundó la Unión de los Rromés de toda la Unión Soviética, que tenía por tarea esencial “la elevación cultural de las masas rromaníes”. Con tal ocasión se lanzó un periódico en lengua rromaní, titulado “Nevo drom” (Nuevo camino), se realizaron emisiones de radio en Moscú, se abrió una escuela de lengua rromaní para atender a las necesidades de la enseñanza en esta lengua.
En 1931, bajo iniciativa de Anatole Vasillevich Lunarcharski, se fundó en Moscú el Teatro “Romen”, en el que, a finales de 1930, se presentó la primera pieza musical dramática, titulada “La vida sobre ruedas”, de Alexandro Viecheslávovich Germano, que ha sido llamado el padre de la literatura rromaní en la Union Soviética. Germano nació en 1893 en la aldea de Starchevo-Sepeskino, no lejos de Orlo, de padre checo y madre rromní de Moravia. Frecuentó la escuela de la Iglesia y publicó, en Orlo, en 1915, su primer trabajo en lengua rromaní. Como había terminado sus estudios universitarios en Ucrania, retorna a Orlo y, hasta 1921, después de la guerra civil, no vuelve a escribir. En 1926 deja Orlo por Moscú. No abandona la prosa corta y la poesía ; traduce igualmente del ruso al rromaní, sobre todo a Puskin (los Gitanos, la hija del capitano) y a Gorki (Makar Chudra). Fue un recopilador activo de la creación popular rromaní, emprendió la redacción de un manual para la enseñanza en lengua rromaní y fue uno de los organizadores del Teatro “Romen”. Sólo en 1962 se publicó la recopilación de sus obras bajo el título “Canciones y relatos”, en las ediciones “El escritor soviético”. Germano es también el autor de una bibliografía sobre los Rromé para el período 1730-1930 y de una “Breve historia de los Rromés soviéticos”.
Nina Alexandrovna Dudarova, nacida en 1903 en Petersburgo e institutriz de profesión, ha escrito también unos cuantos volúmenes pequeños de poesía rromaní para los niños. Ha dejado también una traducción rromaní de ? los Gitanos ? de Puskin. Además de su actividad pedagógica – entre otros en la escuela del teatro ? Romen ?, escribía para el periódico “Rrom” del que fue redactora para literatura infantil. De este periódico pueden mencionarse aún, como intelectuales y poetas rromés, a Nikola Alexandrovich Pankovo (también autor de traducciones de Puskin), nacido en 1895 en Petersburgo, coautor con M. V. Sergeyevskiy y A.-P. Baranikov, de un diccionario rromanó-ruso, y a Olga Pankova, nacida en 1911 en Petersburgo, autora de una recopilación de canciones titulada “Amare divesa” (Nuestros días), publicada en Moscú en1933.
Uno de sus colaboradores, Michalo Bezliudsko, nacido en 1901 cerca de la ciudad de Sapozok, se convierte en el año 1931 en miembro del grupo del Teatro “Romen”, en calidad de autor ; en 1933, Nikola Sakievich, nacido en 1917, profesor de lengua y literatura rusas, publicaba a su vez sus primeros versos. Varios de aquellos han colaborador activamente en la publicación de la revista literaria “Rromane Zorǎ” (Albas Gitanas) y del Almanaque. Allí se encuentran esencialmente escritos de actualidad y de propaganda sobre el desarrollo de la cultura gitana según las sendas soviéticas, pero también un cierto número de relatos cortos : “Suvnakune ćenǎ” (Los zarcillos de oro) o “Línka” de María Pollakova, “Yárga” de Alexandrovich Germano, o incluso “Banukosqi Baxt “(La suerte de Banuk) de Rom-Lebedev ; esta novela fue publicada ulteriormente como separata bajo el título de “Baxt” (Suerte), en 1931. En esta revista apareció la primera tentativa de teatro romanó, muy breve por cierto (una docena de páginas), pero de una importancia precursora ; se trata de “Xasilǎm pal-e gili” (Andamos locos tras el canto), de Evdokia Orlova. Debemos mencionas aún Xrustalo, por largo tiempo colaborador del Teatro “Romen” y autor de poesías bastante originales, sobre todo en la atmósfera estaliniana : en un poema muy conmovedor, “O graj” (el Caballo), hace con virtuosidad la apología del robo de un caballo… Más tarde, Satkievich también ha dado una contribución interesante a la poesía de expresión rromaní.
Los herederos espirituales de estos pioneros fueron Ilko Mazuro (nacido en Moldavia, en 1938) filólogo, Carlo Rudevich (nacido en Letonia en 1939), Ivan Romano (nacido en 1941), autor del libro en ruso “Proshcha tabor” (Adiós mi campamento), publicato en 1968, y sobre todo el gran Leksa Manuś (pseudónimo de Alexander Beluguine, nacido en Moscú en 1941) poeta y autor de numerosos trabajos sobre nuestra lengua y nuestra cultura, y que ha traducido igualmente al rromaní la grandiosa epopeya india “Ramayana” (publicada en 1990 en Chandigar, India). Concluiremos esta rápida visión de la literatura rromaní en la Unión Soviética evocando al misterioso Adyam Tikno (1875-1948) que se podría considerar como el padre de la poesía rromaní – si ha existido… Tres de sus poemas en francés han sido publicados en Études Tsiganes (nه 3-4 de 1955), traducidos por un obispo belga, pero no hay prueba que haya jamás existido un original rromanó y un autor de este nombre.
En algunos otros países empezó también a emerger una joven inteligencia rromaní, como en Checoslovaquia – con un teatro aficionado en Praga, en Rumanía y en Yugoslavia. La 2a guerra mundial, que llevó a la muerte 500.000 Rromés y Sintés, decapitó este germen de clase culta rromaní y debemos esperar decenas de años después de la guerra para ver formarse una tal clase. El pueblo judío compartió con el nuestro este destino monstruoso : ser destrozado por lo que era. Este pueblo hermano perdió también muchísima gente (seis millones) y una parte considerable de su clase culta, pero ésta era tan importante desde siglos que quedó viva una parte, sea en Europa, sea en su exilio americano.
Si consideramos cronológicamente la aparición de autores rromés después de la guerra, es Polonia la que viene tras la Unión Soviética : es allí, en efecto, donde nace en 1909 Bronisława Wajs, llamada Papsa. Esta rromní de una excepcional personalidad se ha dado a conocer como poeta a partir de 1951. Según las palabras del célebre poeta polaco Julian Tuwin, autor de “La Biblia Gitana”, las creaciones de Papśa son “de poesía en estado puro”. En una carta dirigida a esta primera poeta rromaní, Tuwin le hace saber que él “ha leído con gran deleite sus versos llenos de corazón y de ardor”. La antología de poemas titulada “Papuśaqere Gilǎ” (Cantos de Papśa), apareció en 1956 en Wrocław, con un prefacio del crítico polaco Jerzy Ficowski. No se puede sino lamentar que esta voz poética, aislada en el momento en que se hace entender, permanezca casi sola hasta la hora actual ; en efecto no hay muchos otros Rromés poetas en Polonia, ya que el autor Stanisław Stankiewicz, nacido en 1949 a Białystok, se ha dedicado más a la prosa y al periodismo que a la poesia, aunque conozcamos de ello unos versos preciosos.
Durante este tiempo, en la vecina Checoslovaquia (hoy separada en dos Estados, pero con una cultura rromaní muy unitaria), se cuentan una docena de poetas : Elena Lacková, Vojtech Fabian, Ondrej Pesta, Bartolomiěj Daniel, Terá Fabianová, František Demeter, Dezider Banga y sobre todo Margarita Reisnerova (traductora de Chejov), quiense, según la opinión de críticos oficiales, son los poetas de más genio. En realidad, Terá Fabianová (nacida en 1930), de origen eslovaca pero viviendo desde decenas en Praga, es más conocida por sus novelas, vinculadas con la vida muy palpable de la rromní de su país. Otro autor notable en prosa es, en Eslovaquia, el joven Rudolf Mirga.
En Francia y en Hungría, son los prosistas quienes, entre los Rromés, han llamado la atención del mundo de la cultura. Matéo Maximoff, nacido en 1918 en Barcelona y muerto en 1999 en Paris, es el autor de un gran número de obras en prosa, entre las cuales la más conocida es, sin duda, la novela “Los Ursitory (Parcas)”, que se ha publicado en varias lenguas, “El precio de la libertad”, “La séptima hija” y “Savina”. Existe una versión rromaní inédita de “Los Ursitory”. Matéo Maximoff ha escrito igualmente varias decenas de poemas en francés sobre su cautividad durante la 2a guerra mundial; prácticamente todos permanecen inéditos. En Hungría es Menyhert Lakatos, nacido en 1926 y que vive hoy día en Budapest, quién ha obtenido un renombre internacional, especialmente por su novela “Fsts Képek” (Formas humosas), vertida al francés con el título “Nuage de fumée” y más recientemente al polaco y a otras lenguas. Otro autor húngaro, Bari Karoly (nacido en 1952), se ha hecho también un nombre en la literatura : etnólogo de profesión, está próximo a las fuentes más auténticas de la cultura rromaní pero el florilegio de sus poemas, todos escritos en húngaro y publicados en francés bajo el título “Lendemain” (Mañana, ed. Blandin, París, 1991) pertenece claro a la vanguardia surrealista.
En poesía son sin ninguna duda Daróczi József, llamado Ćoli, Rostás-Farkas Gyrgy y Szabolcsi Mihály, llamado Marakata, que son los más célebres de los autores rromés de este país; el libro bilinge de Ćoli, “P-o kiślo muj e Devlesqo/Isten homorú arcán” (Sobre la faz demacrada de Dios – con versos originales en rromanó y traducciones al rromanó de muchos poemas clásicos húngaros) ha obtenido un éxito importante. Horváth Gyula y Kovács József son Rromés escribiendo poesía en húngaro.
Un Rrom lovari de Suecia (los Lovaris son un enday [tribu] formado en Hungría y después difundido en otros países, especialmente en Escandinavia), Władysław Jankowicz, llamado por su nombre rromanó Mikloś, ha escrito una epopeya maravillosa en doces cantos, “o Tri thaj e Zrfi” (Tari y Zerfi), sobre el amor imposible pero al cabo triunfante de los personajes epónimos. En Letonia, Janis Rudėvics, poeta y pintor, es autor de Bimbarus (Bimbar), gracioso relato también en doce cantos y en un rromanó dialectal muy pintoresco – además de otras poesías, la mayoría para niños.
Veijo Baltzar, escritor rrom de Finlandia, debe ser mencionado aquí, puesto que él ha conquistado ya su lugar en la historia de la literatura finlandesa con dos romanos en finés : “Poltava tie” (Camino abrasador) y (Regalo de boda sangriente). Otros Rromés, en diversos países de Europa, han compartido su destino y no se puede echar una ojeada a las obras en prosa sin citar las obras de Philomena Franz : “Zwischen Liebe und Ha” (Entre el amor y el odio, Herder Verlag, 1985) y de C. Stojka, conocida como Ćhaja — “Wir leben im Verborgenen” (Vivimos a escondidas, Picus P. Verlag, 1989). En los dos casos se trata de recuerdos personales de la segunda guerra mundial, de testimonios desgarradores sobre Auschwitz, Rawensbrck y Bergen-Belsen. Para concluir esta visión panorámica de la literatura de los Rromés, y siempre en Europa, mencionaremos a Katharina Taikon, de Estocolmo, que es en Suecia la escritora rromní más célebre. Otro autor occidental importante en idioma mayoritario de su país es el Sinto italiano, hijo de una dinastía de gente de circo implantada a París desde el s. XIX, el anecdotista y poeta Alexandre Bouglione quién hizo una aparición muy apreciada en el mundo literario francés con “Un peuple de promeneurs” (Un pueblo de paseadores) en 1997. Cerraremos este párrafo con la mención de dos otras plumas, también de origen sintó y escribiendo en francés : Brigitte Lecomte (manouche d’Estrasburgo) con recuerdos de su vida y la autora de novelas policíacas Jeanne Gamonet (Sinti lombardesa) y sobre todo los dos volúmenes de “Scnes de la vie manouche – sur les routes de Provence avec les Sinti Piémontais” (Escena de la vida manuś – por las carreteras de Provenza con los Sintés Piemonteses), por un Sinto de tradición antigua, muy cercana a la de los Rromés y conocido bajo el nombre de Lick, autor, compositor y intérprete. Más en el occidente, un otro músico (y musicólogo) rrom de las Abruzzes Santino Spinelli es autor de dos colecciones de poesía “Ziganitá” (Gitanidad) y “Canto zingaro” (Canto gitano).
Nos acercamos a la literatura rromaní en Yugoslavia, de gran importancia cuantitativa – no caben menos de 120 nombres de autores en el reciente diccionario de los escritores rroms de Yugoslavia, de Luka Šteković. Entre los precursores, conviene citar a Gina Ranjičić, de Serbia, cuyos versos se han librado del olvido y han llegado hasta nosotros gracias a Heinrich von Wlislocki. Como ha advertido este investigador de la lengua y de las tradiciones rromaníes, Gina nació hacia 1830 en Serbia (no se conoce su lugar de nacimiento con más detalle). Como quedó huérfana siendo muy niña, vivió en el seno de una familia armenia en Belgrado, donde aprendió a leer y a escribir. Sus poemas han sido recogidos en un libro titulado ”Rromane gilǎ” (Cantos Gitanos), publicado en 1864 en Suecia. Murió en 1891. Sin embargo, el verdadero bardo y pionero de la poesía romaní en Yugoslavia es Slobodan Berberski (1919-1989), que ha publicado más de 10 libros, todos en serbo-croato, pero con una cuentas palabras de rromaní en los textos: Después de la lluvia, el arco iris” en 1950, “La tormenta” en 1959), “La partida del hermano Yacal” en 1976, “Como una cierva desollada” en 1977, etc. Es también Slobodan Berberski quién convocó el Primer Congreso Mundial Rromanó en 1971, y fue elegido primer presidente de la Unión Rromaní Internacional.
El inicio de la actividad poética del autor yugoslavo ahora más conocido en el mundo, Rajko Đurić, nacido a Malo Orašje en 1948, ha estado considerablemente influenciado por la herencia de Berberski, a un tiempo su maestro y compañero durante muchos años. Publicó su primer libro “O Rrom rodel than tela-o kham” (El Gitano busca un lugar bajo el sol) en 1980, cuando era estudiante de Filosofía en la Universidad de Belgrado. Mientras que, puede decirse que este libro fue escrito en una noche, el segundo, “Bi Kheresqo bi limoresqo” (Sin casa y sin tumba -1979), maduró durante diez años. Le siguió “Purano svto o dur them” (Palabras antiguas lejano país), “A thaj U” (La A y la U) y “Los discípulos de Efaístos “(este último escrito únicamente en serbio). Una antología de sus diversas obras ha aparecido simultáneamente en alemán y en francés bajo los títulos respectivos “Zigeunerische Elegien” (Elegías Gitanas, Helmuth Buske Verlag, 1989) y “Sans maison sans tombe” (Sin casa y sin tumba, L,Harmattan-París,1990). Exilado en Alemania desde 1992 por razón de su oposición a la guerra en Yugoslavia, creó en 1994 el Rromanó PEN-Club, con sede en Berlín. Todavía citaremos, entre otros poetas, a Rasim Sejdić (1943-1981), originario de Bosnia, pero cuya creación se desarrolló sobre todo en Italia y en torno a la colección “E ćexraja crden drom” (Las estrellas viajan), a Seladin Saliesori (nacido en 1952), autor de “Mi vida entre los Romé”, a Predrag Jovičić, autor del opúsculo “Inkaldo andar-o 3ivipen” (Arrancado de la vida), 1990, libro cuyo título anticipa los acontecimientos de Yugoslavia y la trágica existencia de este país y a Jovan Nikolić (nacido en 1968) con numerosas publicaciones a menudo satíricas en serbo-croato. Kujtim Paćaku, de Prizren es conocido por colecciones de poemas en estilo muy sencillo pero contundente, como “Jevendesqe gilǎ” (Cantos de invierno, escritos durante la guerra en Yugoslavia y bajo los bombardeos). Se cuenta también un gran números de autores efímeros, esencialmente en Kosovo, que se manifiestan en reuniones y hacen circular algunos poemas escritos a mano o mecanografiados ; aunque se trata la mayoría de las veces de fuegos de paja sin mañana, no dejan de contribuir a la creación de una atmósfera favorable al surgimiento de una auténtica poesía rromaní. Concluirá esta ojeada sobre la literatura rromaní de Yugoslavia con Ali Krasnić de Obilić (cerca de Prishtina, en Cosovia ), el único autor rrom de prosa que ha publicado hasta la fecha dos colecciones de novelas en rromanó : “Ćergarenqe jaga” (Fuegos de nómadas) e “Iripen an-o 3ivdipen” (Retorno a la vida), ambas aparecidas en 1985. Nuevos manuscritos esperan una edición bilinge en Paris.
Los otros países son más pobres en creación lireraria rromaní pero no podemos ignorar por ejemplo para Macedonia Iljaz Śaban de Skopje (nacido en 1955), autor de “Recordar a los inmortales” y “Las raíces de mis predecesores” (estos dos títulos se han publicado solamente en macedonio y el manuscrito en rromaní permanece inédito). El poeta y cantador rrom de Skopje Muharem Serbezovski, ahora exilado en Belgica y Alemania, mezcla con fortuna composición de canciones y creación lírica. Es también en Skopje donde se creó en los años de Tito el teatro Phralipen, hoy exilado en Alemania donde consigue sobrevivir por parte con Rahim Burhan, por otra parte con Nedžo Osmani. Debemos hacer hincapié en que Macedonia, así como Cosovia, ha conocido una oleada de pequeños poetas efímeros en las añadas 70-80 del siglo pasado, pero sin desembocar de forma más afirmada en creación. Los otros países balcánicos son todavía menos desarrollados : en poesía empieza a afirmarse Luminiţa Cioabă en Rumania, mientras en Bulgaria las personalidades las más notables son Sali Ibrahimi, también joven rromní, muy vinculada a los momentos sencillos de la vida y Sotir Blagoev – el sorprendente matarife-poeta, todavia inedito. Después de unos cuantos poemas ? soc-realistas ? del Rrom albanés, del enday mećkar Haxhi Rii en la época de Enver Hoxha, no se hizo oir en este pequeño país ninguna voz, hacia los 1990, con versos juveniles de Saimir Mile (nacido en 1973 en el sur del país) y los recuerdos de vida, en estilo muy pregnante, de Jeta Duka (nacida en 1948 ; hoy enseñante de lengua y civilización rromaní en la universidad de París). En Albania también, Pellumb Furtuna, llamado Gimi,

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