Foro de Debates - CREARC
3/Junio/2005 |
Manuel Gualda Caballero, inauguró el 25 de mayo de 2005, el Foro de Debates de CREARC, un espacio virtual donde se pueden expresar todas las opiniones, pensamientos, reflexiones acerca de la construcción de la paz y la transformación de conflictos.
CREARC comparte el mensaje de invitación y participación socializado por Manuel a todas las personas, colectivos, redes y organizaciones interesadas en participar en este espacio, la participación activa, hará real nuestros derechos fundamentales de libertad de expresión y opinión.
Como es un espacio de construcción plural y colectiva, no necesariamente las opiniones expresadas reflejarán los criterios institucionales de CREARC, los comentarios son propiedad de quien los envía. CREARC no asume responsabilidades por los contenidos allí expuestos.
Los criterios institucionales son expresados en las secciones PRESENTACION y NOTICIERO de CREARC.
Consideramos que las propuestas de Construcción de la Paz, deben estar encaminadas precisamente a la acción de “construir”, hemos revisado el foro y evidenciamos que existe una interesante información sobre el diagnóstico, alimentaremos este espacio con artículos y referencias cuyo enfoque esté encaminado a las propuestas que tiendan a transformar de manera pacífica el círculo de la violencia.
Hemos encontrado este interesante artículo sobre el Perdón de Natalia Springer, quien nos autorizó a publicar con referencias a la fuente.
Sólo nos queda recomendarles un libro excelente sobre una mujer víctima que logró cruzar el dolor, soltar la rabia y restaurar su corazón: Perdonar una decisión valiente que nos traerá la paz interior de Robin Casarjian y pues estas referencias son útiles para aquellas personas cuyo proceso vital ya las haya encaminado por este desafiante y liberador proceso, el proceso de dejar de ser víctima y empezar a restaurar el corazón roto y dañado por uno dispuesto a la vida y al amor.
Periódico El Tiempo
Sección Opinión
Página 1 -13
Lunes 13 de noviembre de 2006
DE SUR A SUR
?Es posible perdonar?
Natalia Springer. Columnista de EL TIEMPO.
Nuestra obligación primera con las víctimas es ayudarles a cruzar el dolor, soltar la rabia y restaurar su dignidad.
El otro día, una mujer que había perdido a varios de sus hijos en dos masacres paramilitares recibió la llamada más inesperada de todas: el comandante del frente que perpetró las masacres le ofrecía proporcionarle la ubicación exacta de las fosas comunes en las que podría hallar los restos de sus hijos a cambio de que ella se comprometiera a no denunciarlo y asistiera a una ceremonia de “perdón” en la que se firmaría una suerte de “pacto de Reconciliación”.
El caso es aberrante, pero no es extraño ni exclusivo de Colombia. Tampoco es parte de una gran conspiración del Gobierno, ni siquiera una práctica formal del grupo armado. Se trata, simplemente, de un subproducto de la impunidad. El combatiente, más allá de la justicia, necesita asumir su responsabilidad sobre los crímenes que ha cometido para poder continuar con su vida, pero no quiere ir a la cárcel. La mujer no quiere dinero ni asistencia, sino salirse de una vez del permanente infierno de la incertidumbre en la que viven las familias de los desaparecidos. Ella también quiere continuar con su vida y deshacerse, al menos un poco, del dolor. Bajo esa lógica, el acuerdo tuvo lugar.
No quiero tocar ni las implicaciones legales, ni las condiciones de inseguridad y desamparo que permiten que este tipo de situaciones sucedan. En cambio, quisiera argumentar que la primera preocupación, tanto del Estado como de las organizaciones de derechos humanos, es hacer de la victimización una situación transitoria, no un estatus permanente y eterno y, mucho menos, una forma de vida que esté por fuera de toda discusión política. Ese debe ser el marco ético en el que tiene que fundamentarse tanto los contenidos de los acuerdos de paz como todos los esfuerzos por hacer justicia. En pocas palabras, nuestra obligación primera para con las víctimas es ayudarles a hacer el tránsito, a cruzar el dolor y a soltar la rabia, a restaurar su dignidad, a construir una nueva vida, y evitar que la impotencia y la humillación les emponzoñen el alma y terminen dirigiendo los destinos de sus vidas. La justicia no solo cumple aquí con el papel tradicional, sino con la función de disuadir, restaurar, rehabilitar y descargar, a quienes más han sufrido, de la tarea de buscar la verdad y esclarecer los hechos.
Pero eso no se logra imponiendo el perdón por decreto solemne y marcial. Tampoco valen los eventos de reconciliación de un día, seguidos por los abandonos de siempre. El perdón es un camino que se recorre a lo largo de toda una vida. Las rabias vienen y van por oleadas, asaltan a destajo y desgarran el alma a mansalva. Las familias afectadas lloran ríos salvajes en los que muchos de sus miembros perecen ahogados, atrapados en memorias oscuras y pantanosas, incapaces de superar la tragedia que las consume. El Estado, responsable como todos, tampoco tendría la capacidad moral ni la fuerza legal para legitimar el crimen imponiendo el perdón, que, por demás, solo ocurre en la dimensión más íntima e individual, aquella en la que el Estado no tiene cabida.
Los esfuerzos deben concentrarse en la reconciliación, que no tiene como prerrequisito el perdón, pero que sí facilita los puentes para la transformación social que sienta las bases de la convivencia y que impulsa, a su vez, las transformaciones individuales. Nuestra obligación es, con paciencia, ayudar a remar en esas aguas agitadas y prestar toda la infraestructura para alimentar a todos estos heridos y ayudarles a sanar lenta pero seguramente. No podemos volver atrás y cambiar el pasado, pero sí podemos facilitar que la vida vuelva a fluir y evitar que los círculos de violencia y odio sigan determinando nuestro futuro.
Escríbame a desurasur@gmail.com
Natalia Springer
CREARC EN ACCIÓN
Corporación para el Análisis, la Investigación, la Educación para la Paz y la Resolución de Conflictos
“Juntos construyendo la Paz”
BOLETÍN
“CREARC EN ACCIÓN”
Volumen 1, n? 5
Octubre 2004
“Si tu estás en paz contigo mismo, al menos hay un lugar pacífico en el mundo.”
Mahatma Gandhi
Publicación Periódica. Consejo Editorial. Carlota Sánchez Mendieta, Carlos Alberto Romero Sánchez y Patricia Romero Sánchez. Diseño y diagramación: Patricia Romero Sánchez.
LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ
EL LUGAR, EL CAMINO, EL ESPIRITU, LA ROCA, EL SANTUARIO
Un viaje hacia el interior de nosotros mismos
El Centro de Conciliación, Arbitraje y Amigable Composición CREARC participó en la SEMANA POR LA PAZ 2004, en el evento MUJERES CONSTRUCTORAS DE SANTUARIOS DE PAZ, el día 9 de septiembre de 2004.
Tuvimos la oportunidad de trabajar el tema de LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ desde dos aspectos, uno interior (EL SANTUARIO) y otro interrelacional (LA RECONCILIACIÓN), este último lo abordamos a partir de material audiovisual.
Las participantes nos enriquecieron con reflexiones sobre la construcción de la paz desde el reconocimiento y afirmación de nuestro santuario interior, compartimos algunos de los contenidos tratados en este evento, desde el enfoque de distintas corrientes espirituales, todas coinciden en que la construcción de la paz inicia a partir de la paz que construye todo ser humano desde su interior y a desde allí se construyen los puentes armoniosos que nos conectan con los demás seres y el Universo.
Honro el lugar donde dentro de ti,
reside todo el universo.
Honro el lugar dentro de ti donde,
si tu estás en ese lugar dentro de ti
y yo estoy en ese lugar
dentro de mí, somos sólo uno.
Namaste
Namaste es una palabra en hindi (el idioma más hablado en la India) que significa “hola” y “adiós” indistintamente.
Namaste, en sánscrito, “Namas” significa, inclinación, saludo reverencial. Deriva de la raíz “Nam”, que significa inclinarse, humildemente, saludando silenciosamente. “Te”, significa “a ti”, así namaste significa: me inclino ante ti.
Se expresa juntando las palmas de las manos, a la altura del corazón, inclinando levemente el rostro. Es un gesto que incluye y nos equipara. Transmite confianza, serenidad y seguridad.
EL camino
Cuando tú encuentres el camino,
otros te encontrarán a ti.
Al pasar por el camino
serán atraídos hasta tu puerta,
y el camino que no puede oírse
resonará en tu voz.
Y el camino que no puede verse
se reflejará en tus ojos.
Lao Tsé
No busquéis el camino en los otros,
en un lugar lejano;
el camino está bajo nuestros pies.
Ahora viajo solo…
Pero puedo encontrarlo en todas partes;
ciertamente, él es ahora yo,
pero ahora yo no soy él.
Así también, cuando encuentro lo que encuentro,
puedo obtener la verdadera libertad.
Poema Zen
EL ESPÍRITU
Sentados junto al fuego a la luz de la luna
conversaban un viejo indio y su nieto.
Le dijo el anciano al muchacho:
Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón,
uno es un lobo rabioso, resentido
y vengador,
y el otro es un lobo pleno de amor y compasión.
El nieto preguntó:
- Abuelo, ?cuál de los lobos ganará la pelea?
El abuelo respondió:
- Aquel que yo alimente.
La roca
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Mateo 5: 9
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. Mateo 7: 24 - 27
Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ?cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ?Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces siete. Mateo 18: 21, 22
Maestro, ?cuál es el gran mandamiento en la ley?
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22: 36 - 37
EL SANTUARIO
“Trono de gloria, excelso desde el principio,
es el lugar de nuestro santuario.”
Jeremías 17: 12
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