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Artículo en Choco Tóxico: ‘Los yesos rojos de Tioxide’

Artículo original

Según publicó el diario El Mundo en su edición del pasado lunes 31 de octubre, restos industriales de Tioxide están siendo depositados en una finca situada en el municipio sevillano de Los Palacios y Villafranca a raíz del cierre cautelar del vertedero de Nerva.

La referida noticia, de la que luego se hizo eco la Agencia Europa Press, proseguía informando que dichos restos industriales consisten en lo que se denomina “yeso rojo” y que está siendo trasladado desde la factoría de Tioxide, ubicada en Palos de la Frontera, hasta unos terrenos vallados en el municipio sevillano de Los Palacios, parece que propiedad de la empresa Aborgabi, en los que se ubica una planta de compostaje de residuos agroindustrales. Según se informa en la noticia, en dichos terrenos ya hace años se estuvieron vertiendo fosfoyesos, posiblemente antes de la puesta en funcionamiento del plan corrector vertidos iniciado en los años 90 por las industrias del Polo Químico de Huelva. Según la empresa, no necesitan autorización para gestionar residuos industriales pues estos lodos de Tioxide no se catalogan  ”como un residuo, sino como producto agrícola porque no tiene metales pesados ni ningún problema”.

Nada más lejos de la realidad.

Antecedentes (ultra)contaminantes deTioxide.
En 1976 Explosivos Rio Tinto fundó la fábrica de Titanio en Palos de la Frontera para la fabricación de Dióxido de Titanio, destinado fundamentalmente como pigmento para fabricación de pinturas, plásticos, papel, tintas de impresión, etc.

En 1982 ERT vendió Titanio a Tioxide Group hoy enclavada dentro de la multinacional de la industria química Huntsman.

Durante todos esos años, hasta la implantación del Plan Corrector de Vertidos ideado por la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Tioxide estuvo diarimente vertiendo a las aguas del Golfo de Cádiz, a una distancia entre 36 y 40 millas de la costa, una media de 1.000 toneladas diarias de residuos procedentes de la fabricación del Dióxido de Titanio: ácido sulfúrico, sulfato de hierro y metales pesados altamente tóxicos. Todo ello formaba una papilla tóxica en forma de lodos. Para perpetrar semejante aberración, Tioxide se sirvió de lo tristemente recordados buques “Nerva” y “Niebla” de la naviera Auxtramarsa.

Ya en el año 1986 Greenpeace y la Coordinadora Ecologista de Huelva iniciaron una campaña para denunciar estos hechos.

Así lo recogia el El País 16/08/1986

El ‘Sirius’ impide por segunda vez el vertido de residuos tóxicos

El Sirius, buque de la organización ecologista Greenpeace, que permanece frente a las costas de Huelva, impidió en la madrugada de ayer, por, segundo día consecutivo, que los barcos Nerva y Niebla vertieran en aguas del golfo de Cádiz 1.000 toneladas de residuos tóxicos de la fabricación de dióxido de titanio procedentes de la empresa Tioxide, SA.Dos grupos, de tres miembros cada uno, de la, organización ecologista volvieron a encadenarse en la popa y tuberías de evacuación de cada uno de los barcos.

A la una de la madrugada, Alain Corman, capitán del Sirius, divisó a los barcos que cargaban los vertidos cuando salían de la ría de Huelva. Tres lanchas Zodiac se dirigieron a los buques e interceptaron, primero, al Nerva, donde tres ecologistas se encadenaron en las cañerías de vertido y en la borda. Mientras, dos lanchas neumáticas perseguían al buque Niebla, que fue abordado por tres miembros de Greenpeace a las cinco de la madrugada.


En septiembre de ese mismo año 86 la campaña contra los vertidos continuó y así se recogió en el diario El País en su edición del 16 de septiembre:

Durante el año 1987 la situación había llegado a un límite tal que los pescadores de la zona se pudieron en pie de guerra, los primeros fueron los de Isla Cristina, que denunciaron que los vertidos se estaban produciendo justo encima de un tradicional caladero de cigalas, arrasándolo, en una zona conocida por los pescadores como El Laberinto. Pero no sólo eso, sino que la toxicidad y abrasividad de los lodos vertidos era de tal magnitud que estaba destrozando los propios motores de los barcos, y produciendo en los peces la aparición de tumores, abrasiones y úlceras. Así aparecía recogido en la siguiente noticia publicada en el ABC el 4 de julio de 1987.

Esta incontrolada y salvaje forma de deshacerse de sus residuos motivó tan grave contaminación en la costas de Huelva y Cádiz que se prohibió el consumo de moluscos y mariscos,  así como constantes protestas de los pescadores de la zona; a los de Isla se sumaron los de Punta Umbría, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz y Jérez.

ABC, 28 agosto 1987
ABC, 5 sept 1987

A las protestas de los pescadores se sumaron las de los colectivos ecologistas, en especial  la desaparecida Coordinadora Ecologista de Huelva y Greenpeace, miembros de las cuales, en una intrépida y heroica actuación, repetida en varias ocasiones durante ese verano de 1987 llegaron a encadenarse a los buques “Nerva” y “Niebla”, impidiendo durante varios días el venenoso vertido al mar.

© Greenpeace


ABC, 4 sept 1987










La Vanguardia 4 sept 1983

El País 4 septiembre de 1987.
Miembros de Greenpeace impidieron el vertido de 1.800 toneladas de residuos tóxicos en el Golfo de Cádiz
“Nueve de los componentes de la tripulación del motovelero Greenpeace 5, inmovilizado por problemas burocráticos en el puerto de Barcelona, se desplazaron ayer a Huelva, y cuatro de ellos -la irlandesa Grace O’Sullivan, la alemana Anette Brauer, el español José Miguel Martínez y el estadounidense Lloyd Anderson-, apoyados por dos lanchas rápidas, abordaron el buqueNerva y se encadenaron a las tuberías de vertidos y al ancla del Nerva, a la vez que desplegaron una bandera con un arco iris, símbolo de la organización, y una pancarta con el texto “No más permisos para envenenar el mar”. Javier Pastor, presidente de Greeripeace España y coordinador de la campaña, manifestó que Ios graves efectos de la contaminación en la zona de Huelva, que denunciamos el pasado año, se han puesto de manifiesto dramáticamente en los últimos meses con la muerte de peces y la intoxicación de moluscos”. A su vez, llamó la atención de la Dirección General de la Marina Mercante “para que deje de otorgar todos los.permisos que las industrias químicas solicitan para contaminar el mar” y a la Dirección General de Medio Ambiente “para que tome posiciones a favor de la naturaleza y no de los contarninadores“.

Tiempo de héroes tristemente olvidado por una sociedad adormecida.

Era tal la indignación que tales vertidos provocaron en la opinión pública que hasta los Ayuntamientos de Nerva y Niebla instaron a la empresaria propietaria de los buques a que eliminaran sus nombres de los mismos, pues no querían en modo alguno que sus municipios estuvieran emparentados de ninguna manera con semejante aberración medioambiental.

Los vertidos se siguieron produciendo con regularidad siniestra hasta bien entrada la década de los 90.

Los yesos rojos en las marismas de Mendaña.
Como ya trató en este blog en la entrada titulada “Según un estudio de la Universidad de Huelva, los materiales empleados en la recuperación de las marismas de Mendaña son más radioactivos que los propios fosfoyesos, no sólo la Junta de Andalucía se ha dedicado a cubrir chapuceramente las zonas denominadas “inactivas” de las balsas de fosfoyesos, sino que también el ayuntamiento de Huelvo, éste además sacando pecho de su “idónea” labor, ha colaborado en cubrir parte de los fosfoyesos, en concreto 100 hectáreas situadas en las zonas inactivas denominadas zonas 4 y 5, en las antiguas marismas de Mendaña.

El proceso de cubrición llevado a cabo por el Ayuntamiento y la empresa pública Egmasa ha consistido, según la información publicada en el estudio denominado “Evaluación radiológica de las balsas de fosfoyesos de Huelva” realizado por el Grupo de Investigación “Física de Radiaciones y Medio Ambiente” del Departamento de Física aplicada de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva, en extender sobre la superficie de fosfoyesos una primera capa de escombros con un espesor de un metro, sobre ésta otra capa de lodos rojos proveniente de la planta de Tioxide de Palos de la Frontera de un espesor de entrono a 1′20 metros y, por último, para rematar tan beneficioso cóctel, una capa de un mejunje denominado “inertizado de Palos” que a saber lo que contiene. Toda esta maravillosa recuperación medioambiental de la marisma por parte de nuestro ayuntamiento resulta ser aun más radioactiva que los propios fosfoyesos que se han cubierto, como el citado estudio ha puesto en evidencia.

Volviendo al tema de los lodos rojos. Después de décadas de vertelos sin ningún control al mar, durante toda la segunda mitad de los años noventa y la primera década de este siglo los lodos se estuvieron vertiendo, como hemos visto, con la colaboración del Ayuntamiento de Huelva, sobre la balsa de fosfoyesos de las marismas de Mendaña, filtrándose a la marisma y con ello al agua, pues en la recuperación de estos terrenos no se utilizó ningún tipo de aislante entre las distintas capas con que se cubrieron los fosfoyesos.

Los lodos rojos de nuevo de triste actualidad.
Con el cierre cautelar del vertedero de Nerva por un incendio (puedes ver la noticia pinchando aquí), y con la finalización de la recuperación de los fosfoyesos  llevada a cabo por el Ayuntamiento de Huelva y Egmasa, Tioxide no tenía donde deshacerse de sus lodos rojos. O paraba su producción o los echaba en cualquier otro lado y a toda prisa. ¿Que opción creéis que tomó? Equilicuá, deshacerse de los residuos a toda prisa y en cualquier lado, autorizado o no, controlado o no. Lo importante es seguir produciendo, el respeto al medio ambiente no es una variable a tener en cuenta. Echarlos al mar, encima de las marismas, en una finca, qué mas da.

En este caso es justo reconocer que el consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha actuado con prontitud y, el día después de conocerse la noticia, anunciaba a los medios la apertura de un expediente informativo contra las empresas implicadas. Así aparece recogido en la siguiente noticia de la agencia Europa Press de la que se hicieron eco algunos medios:

31 oct. 2011. Expediente informativo a Tioxide y Aborgadi por traslado de residuos sin autorización

Cuatro días después, este expediente informativo se transformó en sancionador como recoge la siguiente información:

20 minutos. 4 nov 2011. La Junta abre expediente sancionador a Aborgabi y Tioxide por el traslado de residuos industriales.

Tanta celeridad por parte de la Junta sorprende, en este caso para bien. No obstante, conociendo los antecedentes de estos últimos 20 años de competencias mediambientales andaluzas, extraña y mucho tanta celeridad sancionadora, y da que pensar. ¿Puede haber influido el hecho que en 2009 Tioxide abandonara AIQB (pincha aquí), quedando fuera de la protección que el lobby químico dispensa a sus mochuelos? ¿Puede tratarse una estrategia para forzar la reapertura del vertedero de Nerva? Las palabras del consejero tras anunciar la apertura de expediente informativo a Tioxide parecen indicar que así sea. Según el periódico Viva Huelva, único en esta capital que ha tratado del asunto del vertido presuntamente ilegal de yesos rojos, en su edición de 2 de noviembre, recogía las siguientes manifestaciones del consejero Díaz Trillo: Respecto al vertedero de Nerva que “es necesario que en las comunidades autónomas haya este tipo de plantas cumpliendo la legalidad” y, respecto a los lodos rojos de Tioxide, que “los residuos hay que gestionarlos y tratarlos adecuadamente, cuando eso no ocurre se pueden producir circunstancias como ésta”.

Vamos, blanco y en botella. Que el vertedero de Nerva hay que abrirlo, pues mientras permanezca cerrado las pobres empresas van a tener que arrojar los residuos allí donde puedan. A la ejemplar Tioxide, a falta de Nerva, el buque, y de Nerva, el vertedero, no le ha quedado otra que arrojar los residuos allí donde ha podido. Qué lástima. El mundo al revés. El mensaje del Consejero es claro: La culpa no es de quien contamina irresponsablemente, sino de quienes se empeñan en cerrar el vertedero de Nerva, pues, os dais cuenta, ovejas descarriadas, su cierre acarrea estas consecuencias de contaminación incontrolada. Puro maquiavelismo medioambiental. Se culpabiliza al inocente y se disculpa y justifica al culpable.

Lo de siempre.



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