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El boliche de carbón: el último bolichero

El proceso de realizar “el boliche” u horno de carbón, es una práctica más, de las olvidadas o casi en desuso, si no fuese por las administraciones que han despertado en algunos lugares, esta costumbre simplemente para recordar hoy día algunos de los aprovechamiento forestales con miras a una mejor educación ambiental y tradición.

Índice

Introducción
Gregorio El Serenito
El Boliche
Lexicología de El Boliche
Bibliografía

Introducción

El arte de hacer carbón de origen vegetal con el fin de abastecer con carbón a las familias para poder iluminar el hogar o calentarse en las “copas” o “ciscos” cuando llegaba el invierno, era hace unos años común en todas las regiones. Ahora como oficio, está perdido o como casi todo lo rural en peligro de extinción.

Boliche de carbón 01

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Gregorio El Serenito

Recuerdo a Gregorio, “El Serenito”, que en el año 1998 todavía hacía los últimos boliches de carbón por el antiguo “Camino del cementerio”, en la zona donde se realizó por primera vez la romería de la Santa Cruz, que por esas fechas aún quedaba en pie parte de la pequeña capillita blanca. Aunque casi todos los boliches se hacían en “La Peguera”. Optó Gregorio por esta zona ya que quedaba cerca de su casa y andaba ya mayor el hombre.

Estuve visitándole y sacando fotos bastantes días. Mientras él, realizaba la labor de “bolichero” e iba explicándome minuciosamente como había que empezar a hacer “el boliche”, como se colocaba la madera. Era esta una tarea lenta que llevaba el colocar pacientemente tronquitos alrededor de uno principal que daba el centro geométrico al boliche. Y utilizando madera de pino piñonero (Pinus pinea) para tal labor (otros combustibles eran el brezo (Erica australis) y la jara pringosa (Cistus ladanifer)). Entrelazaba palos rectos, que una vez terminado el boliche y cubierto de arena, eran retirados para hacer los “agujeros”, “respiraderos” o “el tiro”. Esto lo hacía tumbando una escalera que el mismo construyó. La dejaba caer encima del boliche, retiraba los palos y así avivaba el boliche ya encendido, con el consiguiente riesgo.

Gregorio El Serenito

Tenía Gregorio un pequeño burro que le ayudaba con la carga, un carrillo y pala para trasportar la arena y una caseta hecha por él, de chapa, donde preparaba el café. Ya prendido el primer boliche comenzó con el segundo, pues tenía la intención de hacer tres. Rezando para que no lloviese, un día me lo encontré de luto y trabajando, pues su mujer había fallecido. Ya más desanimado me comentó que estos eran los últimos boliches que haría. Y que si quería aprender más, que sus hijos seguirían haciéndolos en la zona de “Malpica”.

Haciéndole entender que me bastaba con lo que pudiera aprender de él, continué con mis visitas después del Instituto para ver como seguía el proceso y distraerlo un poco, aunque el trabajo lo distraía mejor que yo. Había retirado ya la arena del primero, para empezar con el segundo y a construir un tercero (más pequeño).

Realizaba la “saca” del carbón y lo expandía en una zona preparada por él y limpia. Y utilizaba una “zaranda” para cribar los trozos más grandes y llenar los sacos. Pude contar después de muchas semanas que el premio a tan ardua labor en un solo boliche era de unos 70 sacos de carbón.

Sacos de carbón

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El boliche

El horno de carbón es una minuciosa construcción de leña en forma de cono de 3 a 4 metros de diámetro y de una altura aproximada de 2,5 metros. Cuando la leña está dispuesta, el horno se tapa con tierra y se enciende por una abertura practicada en su parte superior. De esta forma la leña va convirtiéndose en carbón en el interior del horno.

La denominación propia del horno de carbón mayoritariamente en muchos puntos de la península es carbonera, aunque en Punta Umbría y casi todo el sur se conoce por boliche, el nombre está motivado por su forma redondeada.

Boliche de carbón 02

La materia prima en todo el territorio peninsular para fabricar carbón es la encina, aunque también se utilizan el alcornoque, roble, quejigo, pino u olivo. Es el pino piñonero (Pinus pinea), la principal especie que se utilizaba como materia prima en el uso de carboneo en la zona de Punta Umbría, y aunque también existe el pino marítimo (Pinus pinaster), no puedo asegurar que se utilizase como materia principal aunque sí secundaria debido a su alto contenido en resina. He encontrado por la zona de “La Peguera”, algunos pies de pino carrasco (Pinus halepensis). Que no se si serviría para tal uso pero es poco frecuente en la zona. También se utilizaba la madera de sabina negral o marítima (Juniperus phoenicea subsp. turbinata) y seguramente la de enebro costero (Juniperus oxycedrus subsp. macrocarpa), ambas especies hoy día protegidas y en la Lista Roja de especies amenazadas de Andalucía.

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Lexicología de El Boliche

El lugar por donde se enciende el horno de carbón se nombra con múltiples denominaciones, la mayor parte de las cuales poseen un significado amplio, que ocasionalmente, se ha especializado para nombrar el orificio superior o boca del horno.

Las voces que integran el caudal léxico a nivel nacional se pueden agrupar atendiendo a distintos criterios:

  • Función: chimenea, fogón, lumbrera (del latín luminaria: luz), respiradero y tronera (derivación del castellano Trueno).
  • Forma: agujero y sus variantes (a) bujero, bujerino y bujerito, reondelino y güeco.
  • Situación: corona, techo, puerta, cabecera, boca, cogolla y rabo.

Para facilitar la combustión y conducir el fuego en el interior del horno se practican unas aberturas que se reparten por toda la superficie de la carbonera. Respiraderos.

Para expresar la acción de cubrir con tierra el horno se puede utilizar, sin que plantee ningún problema, ni desde el punto de vista etimológico ni desde el punto de vista de su motivación: enterrar, aterrar, arropar, tapar, y cubrir y las expresiones ocasionales “le ponen tierra”, “echarla en lo alto”, “echársela encima” y “se le echa tierra”.

El término típicamente que define la acción de deshacer el horno de carbón es sacar. Las demás respuestas, de carácter ocasional, tienen motivaciones evidentes: apagar, descubrir, parramar, abrir, esbaratar, destapar, descombrar, desarropar, desmontar, apartar y enciscar. Las lexías son también habituales para referir la acción de deshacer el horno: “separar la tierra”, “quitar la tierra”, “dar vuelta al horno” y “cortar la respiración”.

Cribando carbón

Por último, los trozos menudos de carbón que se recogen del horno se denominan carbonilla en la mayoría de los núcleos carboneros, aunque también en Punta Umbría existen otros nombres como cisco, carbón y canutillo (hace referencia al carbón en tiras delgadas). Esto se consigue utilizando una “zaranda” para cribar los trozos más grandes y llenar los sacos.

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Bibliografía

  1. González Salgado, J. A. Cartografía lingüística de Extremadura. Origen y distribución del léxico extremeño. Madrid, Universidad Complutense, 1999.
  2. González Salgado, J. A. El horno de Carbón: una Industria Popular casi desaparecida en Extremadura. Revista de Folclore. Nº 268.
  3. Caraballo Martínez, J. M. Notas sobre Aprovechamientos y Recursos de mi pueblo. Inédito. 1998

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Por José M. Caraballo.
Publicación: 23 de Julio de 2007.
Revisión: (0).

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