Febrero 2007

indio

La interculturalidad en la escuela, un fenómeno “casi” normalizado.

Violeta Fernández de Pinedo

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Para aquellos que sienten curiosidad por cómo afecta la diversidad cultural a un centro escolar, tengo que decir que puedo escribir con fundamento. Simplemente soy una maestra de un pueblo de la localidad de Huelva, éste tiene una gran riqueza agrícola y cultural es por lo que el nivel económico de esta población es medio o muy alto. La mayoría de las familias que apostaron por la fresa han visto llenarse sus bolsillos rápidamente, de ahí la afluencia de población temporera que se desplaza anualmente hasta aquí.

Ecuatorianos, peruanos, bolivianos, árabes, polacos, rumanos…todas estas culturas que se centran en esta población como en tantas otras, proporcionan un colorido, una fusión entre culturas, que a la vez hace que te sientas extraño en tu localidad ¿cómo podemos adaptarnos tan rápido ante esta creciente vivencia multicultural?

Centrándome en el ámbito escolar es igual, si mis alumnos/as inmigrantes que van llegando son de habla hispana es estupendo, pero hasta este pueblo agrícola la mayoría de ellos son de habla extranjera (árabes, polacos, rumanos, etc.)no hispana.

Aquí tenemos un problema que va en cadena; un alumno/a que se siente mal porque no habla el mismo idioma, (nadie le entiende) el tutor/a de ese alumno/a no conoce el idioma e intenta hablar con sus padres a ver si es posible la comunicación, y tampoco la hay. La actuación más recomendable sin tener ayuda de nadie es “Sobrevivir”, haciendo uso de los gestos, dibujos, nombrar todas las cosas, etc.

No obstante, existe en muchos centros la figura del maestro de interculturalidad, idealmente debería conocer varios idiomas, pero no siempre es así, sin embargo hace todos los esfuerzos por ayudar al tut@r-alumn@-familia a entenderse hasta que adquieren un nivel de comprensión y expresión del castellano aceptable.

También se dispone del Plan de Ayuda a las Familias tanto para alumnado inmigrante como para el que no lo es, el cual contiene aula matinal, comedor, actividades extraescolares, transporte en algunos casos. Con todo esto desde la escuela creo que hacemos todo lo posible para facilitar esa integración que en la mayoría de los casos es efectiva.

Todo este tema tiene una base normativa, el cual se sostiene con unos presupuestos económicos. El problema es cuando esos presupuestos son insuficientes y a tu centro no ha llegado el maesto/a de interculturalidad, como ocurre actualmente en el mío. Ahí comienza un gran trabajo por parte de todo el centro, adaptándonos a las necesidades que vayan surgiendo.

En mi aula conviven diferentes nacionalidades, árabe, polaca, rumana, y por supuesto mayoritariamente la española. Al comenzar el curso tenía dos alumnos/as inmigrantes, y esta cifra se va aumentando conforme va pasando el curso hasta llegar a su cupo completo en todas las aulas del centro coincidiendo con el trabajo fuerte en el campo.

Los comienzos, cuando no sabes lo que te vas a encontrar “no son buenos” mas bien de expectativa. Para mis dos alumnos inmigrantes (árabe y polaco) que empezaron conmigo en septiembre, se les nota una evolución muy favorable tanto en comprensión-expresión del idioma como en la relación con sus compañer@s (ya que suelen entrar con bastante desconfianza al igual que sus padres). En el mes de Enero ha llegado una nueva alumna a mi aula (árabe), ningún conocimiento de nuestro idioma. Primer objetivo, que me conozca y conozca su clase, después el colegio y otros maestr@s, que vaya asimilando unos ritmos y rutinas diarias, unas normas de centro y de mi aula. Una vez que se haya adaptado e integrado a todo esto de forma progresiva descubriremos que ya sabe decir; maestra, colegio, clase, sentar, silencio, no pegar… una gran cantidad de vocabulario que sin darnos cuenta ha ido aprendiendo y lo aplica correctamente, ése momento es una gran satisfacción para mí y conforme pasa el tiempo más. Y al final del curso diremos “¿te acuerdas cuándo llegó fulanito que no hablaba nada?”.

Por todo ello, creo que pese a las dificultades que nos encontramos los maestr@s, unido a la falta de medios en algunos casos; la interculturalidad es un fenómeno real y normalizado que se da en nuestras aulas y que se transmite finalmente a nuestra sociedad, cada vez más plural.

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