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MANIFIESTO DEL FORO LA PALABRA

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Una vez realizado, con exito y satisfacción, el acto homenaje a las victimas silenciadas de la guerra civil y de la represión franquista, con la presentación pública del ciprés y la placa alusiva en el Parque El Pacífico de Trigueros, realizado de hoy, 13 de abril, vísperas del Dia de La República, y a petición de muchos de los asistentes, familiares de los asesinados y vecinos sensibilizados por todo cuanto El Foro La Palabra ha querido hoy sacar a la luz, dejamos a continuación el texto íntegro de nuestro MANIFIESTO leido publicamente en el transcurso del homenaje.

MANIFIESTO
Desde que el Foro la Palabra, hace alrededor de un año, inició las labores, siempre insuficientes, de recuperación de la memoria histórica de nuestro pueblo, Trigueros, el constante compromiso de hacer justicia con los silenciados y olvidados de la represión franquista nos ha movido y nos ha empujado hasta el acto que hoy compartimos. Por ellos, por los que no tuvieron ni siquiera el amparo de las cobardes plañideras que amortajaron a los que morían cara al sol con las camisas teñidas de traición y sangre, por ellos, por los que fueron desgajados de sus hogares, de sus lunas de acero y miedo, del abrazo del lecho, para no volver jamás; por ellos, por los que pagaron el precio de las ideas con el plomo de los asesinos, por los que ahogaron las palabras de libertad con alaridos de tortura y hambre, por ellos, y para ellos, nuestra promesa de honrarlos del modo en que ni siquiera los que alardean de libertad y democracia, tantos años después, han tenido sensibilidad para hacerlo. Las villanías de los tiranos, antes o después, acaban por mostrarnos sus vísceras de podredumbre e intolerancia, de fanatismo iluminado por gracias divinas o del más canalla de los abusos de poder, aquel que se parapeta tras la fuerza de los fusiles o de la bota recia que aplasta el pensamiento.
Han tenido que pasar setenta años para que se iluminen los nombres de los olvidados, para que la sociedad, siempre timorata y lenta, se sacudiera los perjuicios y los complejos inquietantes de los años de dictadura; setenta años para que en esta democracia que presume de madurez, hoy, sin melancolías ni despojos rancios de falsos libertarios podamos homenajear a los que dejaron su vida en el camino que nos ha llevado a esta paz ciega, sorda, muda y olvidadiza de la que hoy todos disfrutamos. Con el acto de hoy, con la placa que descubrimos, con este ciprés que se elevará con orgullo y arrogancia, con el afán inalterable de hacer justicia y con el mismo espíritu que empujó a el Foro la Palabra a trabajar por la memoria de los silenciados por la guerra civil y la dictadura fascista, queremos sacar del destierro del olvido a todos los que fueron asesinados, represaliados y engullidos por el murmullo clandestino de las esquinas del pueblo, de las historias prohibidas de viudas y huérfanos, de la falsa misericordia pusilánime de los triunfadores que sacaban bajo palio a un dictador asesino.

Las victimas que hoy honramos no tuvieron, ni tienen aún todavía, una calle con sus nombres, una plaza, una esquina o un colegio, ni un trozo de tierra donde alumbrar un recuerdo, las heridas no desaparecen, solo cicatrizan, ni el dolor se extingue, solo se mitiga con el paso del tiempo, y esta placa en su honor, en honor de ellos, servirá, no sólo para que su memoria perdure sino para que no olvidemos que la tiranía puede resurgir en cualquier momento para amenazar a quienes piensan o sienten de diferente modo, a quienes no comulgan con las siglas de turno, con el credo establecido o con los que usan el poder como antídoto a sus frustraciones y sus miserias. Como el fascismo y la intolerancia es un virus latente que se camufla entre sus propias victimas, que cada palabra que hoy aquí pronunciemos, que cada gesto que hoy mostremos, que cada sensación que en este día nos provoque una reflexión sirva para que procuremos no olvidar quienes fueron las victimas y quienes los sicarios, quienes fueron engrandecidos y quienes humillados, quines fueron los rememorados con laureles y cruces de los caídos y quienes se convirtieron en desecho del olvido y el silencio, en rehenes involuntarios del miedo, el hambre y esa falsa vergüenza que ha sobrevivido hasta nuestros días.
El terror, la ocultación y la manipulación son los mejores aliados de la represión y, en ocasiones, se hace muy difícil enfrentarse a quienes cercenan con malas artes la expresión del pensamiento o la voluntad, a quienes se han mostrado durante décadas como héroes salvadores de unos valores excluyentes frente a los que fueron tildados de rojos, demonios o libertarios cuando, en no pocos casos, no eran más que simples hombres y mujeres de bien, buenos vecinos, trabajadores y enamorados de esa libertad que les costó la vida, el alma y el recuerdo. A cada uno de ellos, a sus familias y a los amigos que le sobrevivieron con el luto innombrable acorralado en las tripas, a los que fueron paseados con escarnio por las calles que hoy nos cobijan, a las viudas rapadas y purgadas con aceite de ricino, a los huérfanos que no merecieron ni las sobras del pan rancio y mohoso de los niños ricos, a las madres que tuvieron que limpiar el deshonor de sus hijos republicanos vaciando las escupideras de sus asesinos o sus delatores, a los que tuvieron que negar la memoria de su hermano con la gorra en la mano y la cabeza inclinada frente a los señoritos engreídos, a los que tuvieron que levantar el brazo tragándose océanos de rabia para no acunar tragedias, a los que pagaron con sangre el capricho mesiánico de una España intolerante reconstruida a la medida de un puñado de asesinos, a todos ellos, a todas ellas, a su memoria, nuestra palabra, nuestro gesto, nuestro respeto, nuestra intención, nuestro homenaje, nuestro árbol, plantado donde todos puedan verlo crecer y elevarse, nuestras letras grabadas sin miedos, sin complejos, donde se pueda leer, alto y claro, que no tenemos la más mínima intención de seguir silenciando a las victimas ni a su justa y honrosa memoria.
Queremos señalar que aunque la iniciativa de recuperar nuestra Memoria Histórica de Trigueros ha sido desde el inicio una inquietud nacida e impulsada por los miembros de el Foro la Palabra, nos parece justo agradecer la colaboración prestada por la Delegación de Medio Ambiente, que ha donado el ciprés aquí plantado, así como del Ayuntamiento de Trigueros, de sus trabajadores y de los ediles que han querido mostrar la suficiente sensibilidad como para que la placa que hoy descubrimos pudiera ser colocada en este parque público, propiedad de todos los triguereños, de su pasado, de su presente y de su porvenir, y desde hoy, también, símbolo necesario para seguir aunando esfuerzos para que la luz de la justicia, de una vez por todas, ilumine las sombras de todos estos años de olvido y desinterés
Tampoco tenemos que disimular, ni vamos a hacerlo, que la fecha elegida para este acto viene impregnada con todo el simbolismo que merece el 14 de abril, día de la bandera tricolor, de la República, del que fuera el sistema político instaurado legalmente, derrocado por los golpistas del 36 y tan olvidado como sus victimas durante años de manipulación, ostracismo y oscuridad. Resaltar esta fecha, más allá de darle sentido reivindicativo a una forma de gobierno, que a muchos nos puede parecer justa, igualitaria, apropiada, legítima y sin tintes de herencia franquista, debiera ser, también, y así lo entendemos, para rendir el merecido tributo a aquellos que sufrieron o murieron por su defensa y por gritar, en libertad y con la cabeza bien alta: Viva la República.

3 comentarios en MANIFIESTO DEL FORO LA PALABRA

  • Es totalmente loable y admirable que un grupo de ciudadanos se reunan para recordar, que no es lo mismo que revivir una situación y unos asesinados. Cuando yo me he posicionado a favor de estas cuestiones, los mas conservadores siempre me señalan de querer revivir una historia ya pasada. Dicen que la historia está para aprender de ella, y puede que tengan razón, pero honrar un ideal y quienes murieron por ello, no es revivir esos asesinatos, es recordar su memoria y por supuesto reconocer que murieron por un ideal y sobre todo por su pais.

    Salud

  • manolo

    Ha sido una sorpresa para mi, poder leer este manifiesto, tan profundamente sentido por vosotros, gracias por recordar a las victimas,pero en la bandera que encabeza en manifiesto sobra el escudo real

  • Máximo Brioso Sánchez

    Insisto en si alguien puede darme información sobre un maestro, cuyo origen pudo ser Trigueros, y que estuvo poco tiempo en Hinojales y luego desapareció hacia 1945. Alguien me ha dicho, pero sin seguridad, que pudo llamarse Celestino Pérez Cuadri. Muchas gracias.

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