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SOBRAN LAS PALABRAS
El poeta gaditano Carlos Edmundo de Ory, afincado en Francia desde mediados de los años 50, ha fallecido hoy a los 87 años en su casa de la localidad francesa de Thezy-Glimont, al norte del país, según informó su familia. La esposa del escritor, Laure-Denisse Lachéroy, explicó en París que De Ory, que tenía leucemia, falleció en su domicilio de Thery Glimont, a las afueras de Amiens. El poeta ha fallecido “en su casa, según su deseo”, precisó el alcalde de la citada localidad francesa, Patrick Desseaux, quien ofició la boda civil del poeta con Lacheroy el 27 de diciembre del 2000. Por su parte, el Ayuntamiento de Cádiz ha mostrado su “pesar” por el fallecimiento de De Ory, hijo predilecto de la ciudad desde 2005 y pregonero de su carnaval en 1983. La corporación municipal gaditana estudia la declaración de un día de luto oficial por su muerte. De Ory fundó en 1945 el ‘Postismo’, un movimiento postsurrealista, junto al pintor Eduardo Chinarro y el italiano Silvano Sernesi, y fue autor de una veintena de libros de poesía, entre los que figuran Aerolitos (1962), Los sonetos (1963), Poesía 1945-1969, Técnica y llanto (1971), Poesía abierta (1974), Metanoia (1978), La flauta prohibida (1979) y Nuevos aerolitos (1994). De él, la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, destacó que es “uno de los poetas malditos más relevantes del siglo XX y de los inicios del XXI”. Caffarel hizo esas declaraciones coincidiendo con la entrega hace tres años por parte del poeta de su legado personal en la Caja de las Letras, ubicada en la sede central del Cervantes en Madrid. Ese legado, embalado en dos cilindros de cartón y guardado en la caja número 998, no podrá abrirse hasta el año 2022. Entonces, De Ory dijo que no se sentía dueño de su poesía: “Su dueño es el Universo, al igual que de los árboles. Igual que el árbol da manzanas, yo doy poesía, es mi fruto”. Hijo del poeta modernista Eduardo de Ory, Carlos Edmundo de Ory destacó también como narrador: El bosque (1952), Una exhibición peligrosa (1964), El alfabeto griego (1970), Basuras (1975) y Del caballero, la muerte y el diablo (1991). El 29 de octubre de 2003 presentó su antología Música de lobo (1941-2001) y, un año después, Diario 1944-2000, un repaso a la vida del artista a través de tres volúmenes y 1.200 páginas. En el 2007, presentó El enterrador de vivos, un libro polifacético y multimedia, que incluía un documental en DVD, docenas de dibujos y un disco en el que Luis Eduardo Aute y Fernando Polivieja cantaban sus poemas. MAÑANA MIERCOLES, 10 DE NOVIEMBRE, A LAS 18:30 HORAS, EN LAS PUERTAS DEL AYUNTAMIENTO DE TRIGUEROS, TENDRÁ LUGAR UNA CONCENTRACIÓN PACÍFICA Y SOLIDARIA CON EL PUEBLO SAHARAUI Y EN CONTRA DE LOS RECIENTES EPISODIOS DE REPRESIÓN DEL GOBIERNO DE MARRUECOS. ES UNA CUESTIÓN DE DERECHOS HUMANOS. ACUDE.
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ÓBITOS Se me están acumulando los muertos: invisibles rajas en el cuerpo. Llagado y dolorido ando tal que forense que no puede aliviar la vida sino determinar los motivos del deceso. Primero fue Juan Delgado, luego José Guevara y, ahora, Francisco Garfias. Al poeta de la Cuenca Minera ya le rendí pleitesía en su tierra, en Riotinto. El fallecimiento de Guevara me cogió en tránsito entre Dublín y Belfast y, la llamada de Víctor Pulido anunciándome el suceso, sólo me sirvió para coger una melancólica borrachera en su gloria, pero, le debo las palabras de esa meditación báquica -cuando corresponda, cuando se pueda-. Este martes tocaba fallar el Premio de Relatos Cortos “Zenobia”, pero, Darío Martín, secretario del Jurado, nos avisó de la muerte de Garfias, de Curro Garfias. Y no era plan, no lo era. El caso es que, un día por otro, los ánimos no me dan para escribir de Pepe (Guevara); todo se me vuelve silencio, hoja en blanco, puro recuerdo sin letras, imágenes y vivencias sin créditos. Y mientras me decido a tomar la pluma para escanciar el vino de la paráfrasis, me asalta la marcha del moguereño y nuevamente me enturbio, me ensombrezco. No es buen año para los creadores onubenses este año. En tropel van tomando camino los mejores, como en estampida de esta su/nuestra tierra que no siempre o nada dignifica a sus dioses, a los pequeños dioses: los que importan. Y desde la pequeña atalaya por donde miro el mundo veo pasar por la desangrada tierra de Onuba, los cortejos hechos de palabras y de pinturas, de poemas y de bosquejos nunca yermos. Adiós, Curro –me sale en un lamento. Walking aroundSucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sucede que me canso de mis pies y mis uñas Sin embargo sería delicioso No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, No quiero para mí tantas desgracias. Por eso el día lunes arde como el petróleo Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, Pablo Neruda
Hablo, por hablar, Hablo del día a día que sucede, ————————-Del paso indefinido y hablo, para quedar en paz con mi conciencia, Hablo del campesino y de su hondura, Y hablo de este pequeño dios ————————-Hablo y hablo (Cantar y callar) |
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